miércoles, 18 de mayo de 2011

Historia para no aburrirme

Voy a intentar escribir una historia que no necesite las tildes, salvo la de la e, ni el resto de signos y la letra que me faltan. Hasta ahora voy bien.

Don Nicodemo era un hombre probo y provinciano que moraba en una casa de las afueras de Garbanzuria, linda localidad cercana a la sierra de Matacojonia.
Cierta tarde de calor sofocante tuvo la idea de ponerse a nadar en el conocido como Arroyo de Santa Puta, un riachuelo cristalino que atravesaba el Campo de las Moscas hasta perderse en la zona boscosa lindante con las tierras del Duque de Pichalata.
Disfrutaba Don Nico de las templadas aguas en cueros vivos, sin saber que era observado por los gamberros del pueblo. Y, una vez terminada la remojadura, encaminose presto a secarse, vestirse y enfilar para su casa. Pero menuda sorpresa le aguardaba. Los pillastres tuvieron la ocurrencia de esconderle las ropas al infortunado para que quedase como un loco por campos y caminos. Y de tal vergonzante guisa, tras un infructuoso rastreo en pos de las pudorosas prendas, encaminose Don Nicodemo Berciales Campolaico por el caminito, entre acebos y eucaliptos, que le llevaba a su casa en las afueras de Garbanzuria.
Y encontrose con Antonia, la mujer de Evaristo el cerrajero, que regresaba en su bicicleta de coger setas en el Campillo de las Chocholillas, y casi se cae de la bicicleta del impacto emocional al ver al enclenque Don Nico sin otra cosa que un colgajo dedicado al baile entre sus piernas, una verga tan fina y larguirucha como su amo despelotado. Y escapose la escandalizada dama pedaleando velozmente cual Miguel Indurain en sus buenos tiempos.
Contrariado y avergonzado cual nunca lo estuviese en su vida, quiso ocultarse en el pinar antes de que llegase la noche. Pero la mala suerte, que no le quitaba el ojo de encima, hizo que diese de cara con Esperanzita, la puta del pueblo, que en tal lugar le estaba haciendo una mamada a Don Luis Vicente, el cura, uno de sus mejores clientes por cosa del celibato.
- Vaya, vaya, nos acaba de dar una sorpresa - le dijo la Esperanzita a Don Nicodemo, mientras el ministro de Dios se apresuraba a ponerse el calzoncillo - No pierde usted el tiempo, Don Nico, ya viene desnudito y todo, je, je... - riose de buena gana la hetaira.
- No, no es eso, es que yo... - Intentaba justificarse el atribulado striper forzoso, a la vez que tapaba con ambas manos su intimidad traicionada, y es tarea dificililla el tratar de ofrecer argumentos sin gesticular con las manos.
- Aguante usted, Don Nico, que enseguida se la chupo, en cuanto termine con el padre, a no ser que prefiera usted que se la chupe el padre, que es bisexual.
- No, gracias, hoy no me apetece que la chupen.
- Padre, permita usted que se ponga su sotana Don Nico, que empieza a hacer fresquito.
- Ay, Dios mio...! Miraba al cielo terrenal el padre Luis Vicente, alma piadosa donde las hubiera, y ya se estaba haciendo a la idea de que esa noche le tocaba flagelarse con especial dureza, pero no le hubiese desagradado hacerle una chupadita a Don Nicodemo, que, a fin de cuentas, la carne es debilucha y hasta los santos pecaron alguna vez.

6 comentarios:

Obdulio de Oklahoma dijo...

Rumí y Calimero, os he dejado comentarios en el post de abajo.
Un abrazo muy fuerte!

El Periódico de El Prat dijo...

Que historia, parece sacada del Bocaccio

ANITA dijo...

La Sierra de Matacojonia jajajaj.
Una historía para la posteridad un cura bisexual que cosas señor señor.
Besos cojoneros

Obdulio de Oklahoma dijo...

Jo, qué cumplido, Don Director!... Sonrojado estoy.

Obdulio de Oklahoma dijo...

Anita, usted por estos lares...!, bienvenida!, pero no creo que tal chapuza sea para la posteridad ni mucho menos.
Besos totales!

calimeroesmalo dijo...

jajajajajaja Me ha gustado, si señor, pero menudo trio se podría haber montado allí si hubiesemos echado algo de imaginación jajajaja ( Yo no, que no me da para tanto, bueno, puede que un poco pero el autor era usted jajaja).
Muy buena historía, un poco verde ( por eso de que se desarrolla en el campo jajajaja .
¡ Un abrazo Obdulio y espero que se lo pase bien en esas tierras de la Reina ! ( ¿ Da tb discursos con orgullo y satisfacción?)jajaja