lunes, 5 de diciembre de 2011

Camarero, hay una mosca en la sopa!

- Disculpe usted, ahora mismo le traigo otra; otra sopa, se entiende, no otra mosca. La verdad es que se lo tengo dicho:"no os metais en las sopas de los clientes", pero no me hacen ningún caso, son muy suyas.
- Ah, pero usted habla con las moscas?!...
- No exactamente, más bien son ellas las que me inoportunan a cada rato, y siempre con conversaciones insulsas. Estoy cansado de repetirles que no me molesten, que soy una persona muy atareada. Pero no hay manera. Me tienen muy mosqueado.
- Y no ha pensado en tomar una decisión drástica?
- Matarlas?... Sí, por supuesto, pero luego me echó para atrás porque uno tiene su corazoncito. Son como de la familia, sabe?, vienen todos los veranos a vernos, y claro, se las termina cogiendo cariño.
- Eso sí, también son criaturillas de Dios. Me pongo en su lugar, Eutimio.
- Voy a cambiarle su sopa, Don Adelaido.