sábado, 23 de abril de 2011

Idiosincrasia

Cabinas
Las típicas cabinas teléfonicas inglesas están en decadencia. Algunas se conservan en buen estado y permiten su uso, pero en los barrios se ven muchísimas abandonadas. Todo un símbolo de la vieja Inglaterra que se va perdiendo por el empuje de la telefonía móvil.
Banderas al viento
El patio-calle que separa las dos hileras de antiguas casas adosadas, en donde yo vivo, está infestada estos días de banderas de la Union Jack. No, no ha ganado la Selección Inglesa la Copa del Mundo ni se ha alzado el Manchester United como campeonísimo de la liga inglesa. Es algo más "sencillo": Se casan el nieto de la Queen y su preciosa novia. La monarquía, todo un símbolo de Imperio Británico, se mantiene orgullósamente en pie, al contrario que las típicas cabinas rojas de teléfono, otro símbolo imperial pero menos estimado.
Lentitud burocrática
El día 21 por la tarde me llegó la carta de la Oficina del Censo Electoral de Murcia. Me pedían una serie de requisitos: certificado del Consulado Español en Manchester, fotocopia del DNI, del pasaporte, etc., etc., y lo querían todo, como muy tarde, para el día 23. Este año, por vez primera después de muchos años, no puedo votar.
Tu asesino favorito
Una cajetilla de tabaco tirada en el suelo, leo: "smoking kills" Uf!... Resulta que si eres fumador y te marchas de España, el tabaco te sigue matando allá donde vayas. El tabaco es como la CIA o los sicarios colombianos, te encuentran tarde o temprano y te matan. Yo creo que haría más efecto una campaña antitabaco en la que apareciesen en las cajetillas los siguientes textos: "El tabaco es la CIA, tu vida peligra": "Fumar es como enfrentarse a un sicario de los narcos": "Fumar es peor que la Falange en la guerra civil española": No fumes, es como si un francotirador talibán estuviese apuntándote directamente a la cabeza"...
Predicadores callejeros
A veces se ve alguno en Mark Street o en Picadilly Circus. Cualquier sitio es bueno para intentar salvar las almas de los pecadores. De todos los "artistas" de la calle son los que menos audiencia consiguen, quizá porque se enfandan mucho y pegan unos gritos que espantan a los curiosos. La mayoría del personal andante no les hace ni puto caso y son muchos los que se sonríen o ríen al contemplar el esperpento. Aunque también cuentan con adhesiones inquebrantables, ocasionalmente alguien se les acerca en plan de feligrés conmovido. Hay gente para todo en la viña del Señor.

3 comentarios:

Obdulio de Oklahoma dijo...

Por ahí abajo le he dejado otro comentario, señor Clifford.
Abrazos!

El Periódico de El Prat dijo...

Siempre se lo dije tiene usted futuro como escritos de libros de viajes, cuenta las cosas como nadie.

Obdulio de Oklahoma dijo...

No lo creo, pero se acepta como un cumplido, señor director.
Abrazos!