miércoles, 20 de enero de 2010

¡Y nos quejamos de frío!

Resulta que en un peblecito remoto de Siberia la temperatura media es de -45 C. ¡Jo, qué frío!... Es el lugar más frío del planeta. Ríase usted de Soria o de Avila en Invierno.
El pueblo tiene 500 habitantes y se llama Oymyakon. Y no hay noticias de que se haya muerto de frío ninguno de los lugareños. Están acostumbradísimos, como los beduinos al calor.
Los chavales no van al cole si la temperatura se pone en 52 grados bajo cero, lo que llamaría un castizo: "¡un frío de cojones!", así, con exclamaciones.
Cuentan que en la calle nadie va con gafas porque se les pegarían a la cara. Tampoco hay campos nudistas ni putas callejeras enseñando el culete. Ni existen los exhibicionistas porque se les congelaría el pajarito. Lo dicho: ¡un frío de cojones!

15 comentarios:

ANITA dijo...

Eso es frío y lo demás tonterías, joder solo de leerlo se me quedan los mocos congelados.
Amos que ni nevera, imposible la gente tenga mala leche se congelan hasta las ideas.
Pufffffff que frío me está entrando.
Besos calentitos de estufa de la buena

Obdulio de Oklahoma dijo...

Recíprocamente le envío mis más calidos besos, ahora que no me lee Mister Tanga.
Yo les mandaba a vivir allí al rey de Marruecos y al obispo Munilla, que compatiesen una habitación pequeñita sin calefacción. Les dejaba una sola manta para los dos. El resto del calor lo tendrían que conseguir poniendo sus cuerpos en contacto, abrazándose lujuriosamente... ¡Oh!

¡Prepárese para disfrutar de un gran fin de semana!
¡Más besos!

Obdulio de Oklahoma dijo...

Don Jesús, mi último comentario en su blog no aparece, y sale un texto en el que se da a entender que está archivado en no sé donde y que hay que hacer no sé qué para leerlo. Me lo explique, porfa.
¡Abrazos!

Jesus dijo...

Pues ya son ganas de vivir en un sitio así, con lo grande que es el mundo y Rusia tambien.

Alfonso dijo...

Estimado Don Obdulio y demás amigos/as de la Red. Un afectuoso saludo.

Acabo de llegar a casa y vengo molido. El vapuleo del terremoto del miércoles contra el suelo, sin poder agarrarte a ningún sitio (se me dislocó el metacarpo de la mano derecha en el intento de parar los rebotes), la deprimente y trágica situación del pueblo haitiano, y el viajecito de vuelta me ha devuelto a casa algo maltrecho. Acabo de tomarme un Gelocatil de 1g, bebible, de los que le doy a mi padre, no comeré nada porque no tengo estómago para eso y le pediré a mi mujer que procure que las dos perritas que tenemos ladren lo menos posible  y me meteré en la cama.

Aquí os dejo un a modo de “crónica” de las impresiones que he recibido. No pretende ser exhaustivo, porque además sobre desgracia tan tremenda no hace falta redundar sobre lo que todo el mundo sabe, y por mucha que sea su imaginación siempre se quedará corto si lo comparamos con la realidad. Un saludo a todos/as.

Martes 19
No hay palabras que puedan describir la catástrofe. Como suele suceder, la pobreza y las carencias básicas multiplican los daños de los fenómenos naturales. Lo que en otros países sería una tragedia, en Haití es el acabose. Una nación cuya historia es una secuencia interminable de desgracias en la que se entremezclan colonialismos, ocupaciones militares, saqueos de recursos, devastación forestal o huracanes, ahora, como acorde final de una trágica partitura, un terremoto que aniquila decenas de miles de vidas y termina por destruir lo poco construido. La miseria se convierte en nada. Al dolor se suma la certeza de que dentro de pocos días, los medios de comunicación, los estamentos internacionales, casi todo el mundo, comenzarán a olvidarse de los haitianos, otra vez abocados a su propia y terrible suerte.
Los materiales empleados en el 90 % de las viviendas son de ínfima calidad. Las bovedillas que utilizan para levantar paredes y extender suelos están mal fabricadas, pobres en cementos aglutinadores, empleadas como mísero sustituto del recio ladrillo macizo, por estas tierras sumamente caro y sólo al alcance de foráneos que con sus multinacionales vinieron a hacer el caldo gordo. Ausencia de forja en edificios de varias plantas, con mínimos recursos de estos engarces metálicos cohesivos en aquellos edificios que los necesitaban. Escasa cimentación. No es buena para suelos telúricos, pero peor aun es que sea escasa o nula pues al no haber asentamientos profundos las ondas sísmicas hacen saltar las viviendas literalmente destrozándolas como si fuera un huevo que arrojáramos al suelo.

Como ya he dicho, salvo edificios oficiales, religiosos y los de algunas grandes empresas o comercios, las construcciones son precarias y la mayoría de las viviendas son de los materiales ya descritos (las más afortunadas) y las demás, la inmensa mayoría, de chapas, maderas o cartones. Me contaron que hace poco más de un año una escuela se derrumbó sin terremoto alguno provocando casi un centenar de muertos, la mayoría de ellos niños. Imaginemos el efecto del sismo y sus réplicas. Cuando la naturaleza golpea a la pobreza, los daños y el dolor se multiplican.

No había más que observar las grietas típicas, cruzadas en forma de aspas, de los latigazos que de un lado a otro sufren los edificios de construcción precaria, incapaces de soportar el más leve movimiento del terreno.

Alfonso dijo...

(sigue) Puerto Príncipe está totalmente arrasado. Las pocas viviendas semihabitables que quedan carecen de servicios. Parece que la ciudad haya sido sometida a un bombardeo intensivo. Vuelvo a comentar que la magnitud del desastre es proporcional al grado de empobrecimiento, producto del saqueo de 500 años.

Entrando en el terreno de la cooperación internacional el despliegue es impresionante. Se están canalizando cuantas prestaciones de ayuda general y especializada sean aplicables a la tragedia. Sobre todo la humana. Aunque las carencias son infinitas y los dramas personales se viven a pie de calle. Llevas el corazón constantemente en un puño, impotente de no poder tener una varita mágica con la que solucionar, sólo con su toque, los mil y un dramas que se presentan por doquier. De todos modos, se nota que esta gente está acostumbrada a sufrir, a aguantar con estoicidad y yo diría que hasta con ánimo de superación los innumerables reveses que sus precarias vidas les proporciona. Digo con ánimo de superación porque a veces se te saltan las lágrimas cuando ves a grupos que tratan de animarse con bailes y cantos, o festejando el “gran festín” que se van a dar porque consiguieron un saco de harina y cuatro paquetes de productos envasados que lo de menos es lo que contienen.

Haití tiene algo menos de diez millones de habitantes. De ellos, más de la mitad vive con menos de un dólar diario. Casi un 80 por ciento de su población subsiste bajo el nivel de pobreza. El país carece prácticamente de infraestructuras. Solo 2 de cada 10 habitantes tiene alguna forma de trabajo remunerado. La superficie forestada es de solo un 2%. Más del 80 por ciento de la población está desocupada o con tareas ocasionales. Los pocos trabajos relativamente estables son los puestos del aparato estatal y los de las explotaciones cafetaleras, de mango y otros cultivos.

En otro orden de cosas, llama mucho la atención, y es la comidilla de muchos de los cooperantes internacionales, la masiva presencia militar, con toda clase de equipos armamentísticos, de los estadounidenses en suelo haitiano.
¿Qué planea EE.UU. en Haití? Se preguntan muchos.
¿Por qué, o para qué envían a la zona el destructor "Higgins”, más dos buques de guerra equipados con misiles dirigidos y tres buques de asalto anfibio?
Se sabe, o al menos así se comenta con insistencia, que Washington, enviará en los próximos días nuevas dotaciones militares a Haití, entre ellos varios buques de guerra y helicópteros, lo que hará que se multiplique su presencia militar de 1.000 a 10.000 soldados, según el jefe del Estado Mayor Conjunto, almirante Mike Mullen.

Se justifican diciendo que no creen que los haitianos vean a los soldados estadounidenses como ocupantes sino como un “alivio”. Esto es exactamente lo mismo que decía Donald Rumsfeld cuando invadieron Irak.

Mientras países como México, Reino Unido, Argentina, Uruguay, Venezuela, Nicaragua y otros, como nuestro país, envían a sus equipos especializados en catástrofes naturales para colaborar con la sociedad haitiana, Washington despacha, como digo, al destructor "Higgins”, a dos buques de guerra equipados con misiles dirigidos y a los buques “Bataan”, “Fort McHenry” y el ”Carter Hall” (estos últimos 3 son de asalto anfibio).

Alfonso dijo...

(sigue) El presidente Barack Obama anunció 100 millones de dólares en ayuda humanitaria para Haití, pero no lo hizo rodeado de sus asesores en materia social y humanitaria, lo hizo rodeado de su gabinete de guerra. Lo primero que habrá que entender es que esos 100 millones no deben ser para ayuda humanitaria sino para solventar los gastos de movilización militar anunciados (¡10 mil soldados!)
No sé qué buscará Estados Unidos en Haití, pero sí sé que sus intenciones (como siempre y en virtud de estos elementos) no pueden ser santas. Si yo fuera el Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba, no estaría distraído ni un minuto. Nunca se sabe qué es lo que se puede esperar de estos buenos muchachos, no vaya a ser que aprovechen la situación de la isla y la utilicen como base para hacer un tour humanitario por Cuba con sus destructores y buques de asalto con miles de soldados a bordo.
Y cuidado que el gobierno de Cuba acaba de permitirle a Estados Unidos realizar vuelos humanitarios sobre su territorio para ayudar a la población haitiana. No vaya a ser que los halcones de Washington aprovechen la oportunidad para llenar de bombas algún avión, informar que traslada suministros y bombardear a la mayor de las antillas.
Nada de esto parece lo más probable, pero…
Bueno amigos/as, no os entretengo más. Se podrían contar muchas cosas, pero me temo que la gran mayoría de ellas no son agradables. No hace falta hacer una crónica pormenorizada para saber cual es la dramática situación de este humilde país antillano y el gran esfuerzo que le queda por delante para hacerlo, al menos, semihabitable. Esperemos que los que fueron a prestar su ayuda no caigan luego como aves de rapiña sobre un ya de por sí esquilmado pueblo. Que a la generosidad inicial de reconstrucción le siga luego un verdadero sentimiento de cooperación en el desarrollo.
Como última anécdota. Comenté con algunos haitianos (con los que me podía entender en castellano) cuestiones relativas a la religión y otras prácticas típicas de su país. Les hice referencias a ciertas opiniones sostenidas por grupos y personas integristas del cristianismo, incluidos católicos, sobre que el origen de los males de Haití venían dados por haber hecho pactos con el diablo. Al margen de imprecaciones, sonrisas y carcajadas, uno de ellos me contestó que los únicos diablos que conocía son los mismos dirigentes religiosos que inculcan esas ideas entre sus fieles. Que, en todo caso, de existir el diablo, ese sería su disimulo en boca de estos “salvadores de almas”: El de atribuir a los demás la maldad diabólica que ellos mismos destilan, con sus ideas de enfrentamiento, y discursos excluyentes y disgregadores. Chapeau.
Miércoles 20
Vaya susto el de esta mañana. Serían sobre las seis, me había levantado hacia poco, y fuera de la tienda de campaña donde dormimos me disponía a lavarme un poco la cara y tratar, con un trapo húmedo, quitarme el polvo acumulado (aquí las duchas es un lujo imposible). De pronto empezó a oírse un rugido lejano que se fue haciendo más fuerte a medida que iba contemplando, en dirección al mar, como todo empezaba a moverse. Al pasar la onda sísmica debajo de mis pies me arrojó al suelo como si fuera un muñeco. Y tendido en él boca abajo botaba como una pelota de goma de un lado a otro a consecuencia del típico vaivén telúrico. Duró una eternidad. Cuando pasó levanté la cabeza y vi la tienda de campaña que se había hundido sobre los que aun estaban dentro y la alarma que había provocado por todo el campamento. No hubo heridos de consideración, cosa que nos alivió, pero estábamos todos blancos como la cal del susto que representa vivir una cosa así. Después vino la sinfonía de réplicas cada vez más tenues, pero que te acojonan igualmente, no ya tanto por el sismo en sí, sino porque está todo tan derruido que temes se te caiga un cascote encima, un árbol o cualquier otra cosa.

Alfonso dijo...

El hedor es ya casi insoportable y las grandes máquinas han empezado las tareas de demolición y desescombro. Se están abriendo gigantescas fosas comunes para ir enterrando las decenas de miles de cadáveres acumulados por todos lados. La desolación y el abatimiento es total, y maldices una y otra vez el derroche, el gasto desorbitado, la opulencia y la tontería supina de tantos malnacidos, sean políticos, financieros o líderes religiosos, incapaces de tener, por no sufrirlo en propias carnes, el más mínimo sentimiento de solidaridad con los desgraciados del mundo, sean haitianos o de cualquier otro país. Te das cuenta de que los verdaderos sentimientos humanos empiezan por el que menos tiene, capaz de estar horas y horas tratando de aportar toda la ayuda que puede en el intento de paliar tanto daño y miseria. Decía mi abuelo que aquél al que “le duela la gente” nunca hará dinero, que era imposible hacerse rico si escuchabas a tu corazón antes que a tu cabeza. Y tenía toda la razón del mundo.

Bueno pues ya están aquí los “salvadores del mundo”. Se han cumplido las previsiones y Yankilandia, se puede decir, ha invadido militarmente Haití. Todo un ejército de 11.000 soldados dotados con todos sus pertrechos de guerra. El cabreo entre los cooperantes y muchos haitianos es monumental. Con la excusa de evitar saqueos y pillaje (que los hay) han impuesto la ley marcial de manera tácita. No puedes ir a ningún sitio si antes los pupilos del Tío Sam no te dan permiso, o te escoltan, que parece que te lleven preso. No niego que la ayuda humanitaria es grande, pero veremos a ver a qué precio.

Yo regreso mañana jueves 21. Mi labor de representación terminó. La empresa me devuelve a la península. Mi deseo sería quedarme aquí a pesar de los inconvenientes y dificultades y poder seguir echando una mano en lo que hiciera falta. Pero no va a poder ser. Queda el equipo de especialista, aunque otra mucha gente (bomberos, sobre todo) han vuelto ya a sus países de origen. En ciertos aspectos ya no se puede hacer más. Es raro encontrar aun gente con vida entre las ruinas. Es la hora de las excavadoras y de los equipos de demolición.

Le deseo lo mejor a este país y su gente. Esperemos que las aves de rapiña que están esperando sacar tajada de todo esto, al menos, a partir de ahora, sean un poco más “generosos” con un pueblo vapuleado desde todos los órdenes. Que así sea.

calimeroesmalo dijo...

Obdulio, iba a hacer chistes sobre congelarse el pis y chorradas asi pero el relato de Alfonso me ha dejado...... Sin palabras.
Joder Alfonso, parece que uno lo vive como propio según lo narras y luego en otros blogs lees chorradas de gente tan anormal que encima se rien de esto.
Un abrazo A todos y gracias por compartir tu experiencia Alfonso.

ANITA dijo...

Afonso bienvenido.
Me he quedado sobrecogida con tu relato, me he quedado sin palabras.
Me gustaría poner este relato de tu experiencia en el blog para que todo el mundo que entra lo viera,merece la pena leer las cosas desde un punto de vista de primera mano.
Solo con tu permiso.
Un abrazo grande

Obdulio de Oklahoma dijo...

No se trata de "ganas de vivir", Don Jesus, sino que la vida te ha colocado en ese sitio, como a otros les hace nacer en Haiti, ¡y a otros en Dubai!
¡Abrazos mañaneros!

¡Don Alfonso, bienvenido!
¡Excelente crónica de viaje con retazos de la historia de un país, reflexiones muy inteligentes y abundancia de detalles.
Sería para mi de una irrespetuosidad total contestarle de prisa y corriendo, lo único que puedo hacer ahora. Dentro de nada empieza a llegar la gente con la que trabajo y tengo el tiempo limitado. Mañana sábado releo y analizo sus textos para contestarle con calma. ¡Cúrese esa mano!
¡Abrazos!

¡Calimero, Anita, buenos días!... No cabe duda de que Alfonso es un lujo es en este blog, un cronista excepcional y un hombre con gran experiencia en la vida. Siempre le estaré agradecido por sus visitas.

¡Abrazos y sonrisas de buen rollo para todos!

Alfonso dijo...

Estimados amigos, gracias por vuestras palabras de afecto.

Don Obdulio, circunstancias de la vida y de mi profesión me situaron en esa posibilidad de acudir a un país que es hoy el centro de la atención del mundo. Por desgracia, esa atención ha sido sobre una de las catástrofes naturales más atroces que se recuerdan. Eso no me hace sentir un ser "privilegiado", ni testigo de excepción de un importante acontecimiento, en absoluto, y, ojalá ese mismo viaje hubiese podido hacerlo por motivos bien diferentes.

Desde el punto de vista de las relaciones humanas, la contrapartida a tanto dolor y miseria la obtienes de la experiencia que en situaciones tan duras de supervivencia, como está resultando el día a día después del terremoto, encuentras en las gentes cooperantes que vas conociendo, dotados de un auténtico sentido de la solidaridad y compromiso. Y aquí no caben ideales políticos, credos religiosos ni demás intereses excluyentes que parten de las mentes adoctrinadas, que muchas veces supone más un freno de absurdo escrúpulo ideológico, que se antepone a la realización del compromiso individual y responsable de cada uno, libremente, sin ataduras doctrinales. He podido observar que por encima de cualquier creencia o confesión está la supremacía de la condición humana, la capacidad de conmiseración hacia tus semejantes, la solidaridad en asumir el dolor y compartirlo, y la entrega en el desprendimiento de cualquier pertenencia con tal de facilitársela al que nada tiene y la alegría que eso provoca. Estas gentes que han venido a ayudar no tienen necesidad de discutir sobre disquisiciones ideológico-doctrinales. No he encontrado a nadie que se haya puesto a valorar desde la aplicación de un análisis de creencias religiosas que lo sucedido en Haití haya sido obra de ningún dios cabreado, o de algún diablo hijoputa. Y son bastantes los religiosos comprometidos en su entrega y dedicación, unidos codo con codo con el ateo, el agnóstico, o los que simplemente no tienen ninguna creencia específica pero coinciden en una tarea común: Ayudar desprendidamente a un pueblo masacrado y destruido, ofreciendo amor y consuelo en la medida de sus posibilidades.

Cuando ves esto y lo comparas con los adoctrinados de salón, con sus blogs llenos de estampitas e iconos religiosos decimonónicos, con esa retahíla de "expresiones cristianas" dulces y almibaradas que entre ellos se dedican, como si fueran los nuevos escogidos del pueblo de Dios, autojustificándose unos a otros en una especie de paja virtual colectiva, despreciando, censurando y ofendiendo al mismo tiempo cualquier crítica o idea contraria al dogma enquistado en sus cabezas, incapaces de salir de su estado de sumisión a la ciega jerarquía que les guía, e incluso, por lo que me entero, amenazando con denuncias ante los tribunales de tanto ateo irredento que, haciendo uso de la más elemental libertad de expresión, critican el comportamiento eclesial y a sus representantes, decía, suena a lo que el "inventor" del cristianismo, el apostol Pablo, decía: Que toda esa parafernalia de palabrería piadosa y biensonante era mero fuego de artificio si en el fondo te fallaba la más elemental noción de la caridad. Pero no sólo a los desgraciados, a esos es muy fácil “amar”, sino también a aquellos que, supuestamente, te vilipendian.

Lo gracioso es que los mismos que tanto se ofenden no tienen luego empacho de tachar de terroristas asesinos a todos los musulmanes, castigadores implacables de mujeres y niños. Y, ojito, que además nos están invadiendo solapadamente en una estrategia de zapa conejil, es decir, pariendo a mansalva para que finalmente no quede ningún europeo. Como si los musulmanes descendientes de los ya afincados en Europa no lo fuesen.

Alfonso dijo...

(Sigue) Cuando en un mismo blog lees: “Pero de todos estos datos hay uno que me espeluzna: es el único país del mundo consagrado al Diablo y su religión oficial es el Vudú”, para , en otra entrada posterior, volver a leer: “… es verdaderamente impactante que el mundo entero se esté volcando con este pobrecito pueblo de Haití, preferido del Señor.”

A ver, en qué quedamos: ¿Están consagrados al Diablo, o son los preferidos del Señor? ¿O, en todo caso, los preferidos para qué? Pues será para las desgracias, porque otra consideración, por muy en clave religiosa que esté, no cabe.

Saco a colación estas contradicciones porque toda esa verborrea meapilista, de opúsculo dominical de parroquia de los años cuarenta, a pesar de su grandilocuencia expositiva, sus ruegos a los santos poderes para que intervengan con conmiseración en la cotidianidad de los avatares mundanos, sus devociones marianas, rezos novenarios, consagraciones a las diversas vísceras de Jesús, rosarios y demás dedicaciones y advocaciones varias, no tienen nada que ver con el pensamiento, la actitud, el comportamiento y la claridad de ideas de los que, siendo también católicos, fueron a dar el callo en esas tierras maltratadas. Aunque las causas no son las mismas, todos esos hombres y mujeres de tan diversos países e ideologías me recordaron al gesto de generosidad que representó la presencia de los combatientes de las Brigadas Internacionales, cuando llegaron a España para detener al fascismo a costa de sus propias vidas. En este caso, el de Haití, vinieron para sentirse de verdad hermanos de los que sufren, de los que tienen hambre y sed, sin sermones ni adoctrinamientos a cambio. Si realmente existe Dios, y Éste escoge a los mejores, está claro que no se fija en el color de la piel, ni exige certificado alguno de ortodoxia religiosa.

Anita, tienes mi permiso para hacer con lo que escribo lo que más te plazca. Soy una nulidad en esto de la informática, pero creo que tener un blog no debe de ser muy complicado. A lo mejor me animo y dedico unos ratos a ello.

Don Obdulio, estaré encantado de poder leer sus reflexiones. Será un placer. El plural intercambio de información y opiniones enriquece el intelecto, y encuentro en usted un serio y ameno interlocutor.

Me han puesto una prótesis plástica en la zona metacarpiana de la mano derecha para que no se me mueva mucho, pero no me impide realizar las labores más elementales. El tendón quedó también afectado por luxación y es lo que me duele un poco, pero nada que no sea soportable.

Gracias por vuestro cariño. Un abrazo a todos/as.

ANITA dijo...

Gracias Alfonso lo pondre en el blog como se merece. Y si, deberías hacer un blog estoy segura que plasamarias todo muy bien. Si te decides seré fiel seguidora. Me impacta leer tus reflexiones de lo vivido, creo que merecerá la pena tengas un espacio donde plamar todos esos sentimientos o lo que mas te plazca.
Saludos

Obdulio de Oklahoma dijo...

Otra vez, gracias por todo, Don Alfonso. Y gracias también a Anita y a Calimero, que saben combinar el humor desmadradísimo con las opiniones serias cuando lo requiere la ocasión.
Absolutamente de acuerdo en lo referente a la "verborrea meapilista" y todos esos "ritos sagrados" que no conducen más que a la confusión de la gente sencilla e ignorante, que de esto lleva viviendo dos mil años el clero vividor, y a los exabruptos y salidas de tonjo constantes de sujetos impresentables como Rouco Varela, Cañizares o Munilla.
Al pie del post que voy a escribir ahora, comentaré su crónica de ayer.
¡Abrazos!