sábado, 6 de febrero de 2010

¡Cómo esta el patio!

Salgamos al balcón, que le voy a mostrar algo. Imagíneselo como si fuese una novela. Estamos en la tercera planta de un enorme edificio de ladrillo rojo, en un barrio dormitorio. Ante nuestros ojos un bosque de tejados, áticos, algunas chimeneas y muchas antenas parabólicas. Allá en la lejanía y sobre nuestras cabezas el cielo ennegrecido por la contaminación.
Baje ahora la mirada. Eso de ahí es el patio de un colegio a la hora del recreo. Escuche el bullicio de los críos. Mírelos. No son más que niños. Habrá un par de centenares de chavalillos. Observe cuánta energía derrochan, qué manera de chillar, corretear, empujarse, llorar, reír, caerse y levantarse una y otra vez... ¿Coincide usted conmigo en que todos son niños?
No deje de mirarlos, por favor. Ahí están el apático y el inconformista. Por ahí se mueven personas problemáticas, fracasados, ruines, bobalicones... También hay tipos buenos e inteligentes. Alguno de estos niños es ese gay o transexual al que le van a hacer la vida imposible. Por ahí andan las que van a ser violadas y las que van a vivir cargadas de críos y con maridos maltratadores. El clérigo integrista, el narco y el sicario comparten patio de recreo. Hay alcohólicos, toxicómanos, gente que va a morir en la carretera... Ahí están el soldado y el pacifista, la actriz triunfadora y la prostituta, el conservador y el innovador, el tirano y el demócrata... Hay escritores que no van a ser leídos jamás, artistas ninguneados, mendigos locos, ancianos abandonados, gente honrada condenada a la pobreza de por vida... Uno de esos niños es un sicópata que va a hacer mucho daño a sus semejantes; hay terroristas y torturadores convencidos de que hacen lo que deben hacer. Haylos condenados a vivir en silla de ruedas y los hay que aborrecerán haber nacido.
Son ellos mismos lo que somos quienes ahora nos llamamos adultos, porque la sociedad no cambia en su esencia. El mundo sigue girando con sus mismas taras y errores milenarios. Nacen y nacen niños que van a ser una copia de nosotros. Más de lo mismo. ¡Ya ve usted cómo está el patio del colegio, nutrido con la flor y nata del mañana!... ¡de siempre! Y estos tienen la suerte de ir al colegio. Otros ni eso. Estos tienen una infancia pasable. Quizá no todos. Puede que a algunos ya les estén molestando pedófilos, camellos o padres incompetentes, o que les peguen otros niños más fuertes y más crueles.
Volvamos al salón y brindemos por el futuro de la humanidad. ¿No se ríe?

10 comentarios:

Jesús dijo...

Brindemos por este escrito con enjundia.

ANITA dijo...

No se puede reír porque la puñetera herencia está está escrita en su relato.
Desde luego el enfoque es una perfecta explicación de los futoros intergrantes de la sociedad.
La realidad de que no cambiamos.
Muy fuerte y duro pero asi es.
Besos acojonados

Obdulio de Oklahoma dijo...

¡Jo, Anita, "besos acojonados"!... Es sólo una exposición negativa, mujer, ¡la vida es bella!

Gracias y brindemos, Don Jesús, pero yo le considero a usted más enjundioso.
¡Abrazos!

ANITA dijo...

Si muy bella pero imaginando el patio me acojono mucho.
Ea besos animados

Obdulio de Oklahoma dijo...

Acabo de venir de su blog y me la encuentro a usted por aquí. ¡Buenas tardes, Super Anita!
Me voy ahora hacia arriba, voy a colgar otro post.
¡Besos domingueros!
(Estaba el paseo de la playa de Alicante a tope, todos en mangas de camisa o camiseta. Y en la arena un montón de gente en bañador. ¡Ya es Primavera en el Sureste!)

calimeroesmalo dijo...

¡Menudo relato!
Me he quedado sin palabros!
Yo fuí un niño de esos...Ahora cabe preguntarse ¿ que me ha tocado ser?
¿ Creeis que a esos niños les condicionan las causas externas o ya vienen predefinidos de antemano?
( ejemplo: pedofilo, psicotico, buenazo, misogino, etc)...
Hoy en día los patios de colegio tienden a parecerse a los barrios malos de películas y no tardará en llegar el día en que hasta los profesores tengan que ir armados...
La humanidad estaba más evolucionada cuando no bajabamos de las ramas, digolo
¡Abrazotes!

ANITA dijo...

No me de envidia que yo estoy con bata, zapatillas calcetines y pijama nordico grrrrrrrrrrrr y soportando una gripe cojonuda. grrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrr.
Yo cambio de ciudad antes de jubilarme jajaj.
Besosssssssssssssssssss

Obdulio de Oklahoma dijo...

Pienso que es una mezcla de ambas cosas, Calimero, como dijo Ortega y Gasset: "Yo soy yo y mis circunstancias", que traducido al lenguaje de hoy quedaría así: "es mi genética y las influencias del ambiente". Qué duda cabe de que en la genética esta predeterminado en gran parte lo que somos.
¡Abrazos, Gran Calimero!

¡Cúrese esa gripe, Doña Anita!... y para la próxima vez tome medidas eficaces para que no aparezca: kiwis, naranjas, mandarinas..., mucha vitamina C.
¡Besos saludables!

Luna. dijo...

CIerto, yo estaba entre esos niños victimas de pedofilos, victima de mis propias compañeras de clase, victima de una familia que me ignoraba e humillaba. Pues, si, yo también me lo planteo todo esto, cuando veo a mis hijos, cuando veo patios de colegio. Yo a mis niños, intento hacerlo lo mejor posible, educación, moral y respeto, por nosotros, sus padres y por el resto de personas. Pero el resto de niños....., contra esto ya nada puedo hacer, salvo, como dice su post, conjeturas de balcon.
Un saludo.

Obdulio de Oklahoma dijo...

"La influencia perniciosa de la calle", suena a frase cutre pero es asi. Los niños deben tener toda la información posible en casa para que sepan afrontar la dureza de esa calle. "Dejadles volar libres sin perderlos de vista", difícil equilibrio que ha de ser la constante de unos buenos padres. Eso me parece a mi.
Gracias por pasarte por este desmadejado blog, Luna, te devolveré la visita enseguida.
¡Feliz final de lunes!