jueves, 4 de febrero de 2010

Iniciación sexual

I

He visto a la Puri en pelotas bailando la yenka. Buena gente la Puri, de lo que no queda. No sé que sería de mí sin ella. Es carne de mi carne. "¡Con las piernas juntas marcaremos el compás...!" Y yo mirando por el ojo de la cerradura. Las tetas de la Puri brincando enloquecidas, que vaya par de domingonas tiene para su edad. "¡Izquierda, derecha, delante, detrás... un, dos, tres!" Su culo, ¡fascinante!, es un enorme pandero. ¡Oh, cómo se mueven esas nalgas al ritmo de la yenka!... Creí que me iba a quedar bizco de tanto mirar por el ojo de la cerradura. La Puri desnuda es una gracia de Rubens (He visto "Las tres gracias de Rubens" en una lámina de un libro viejo, y se parece bastante a la del centro) Toda ella es blanca y sonrosada, y una mata de pelo negro, como la cabeza de un negro, adorna la juntura de las piernas y tapa la raja del placer.

II

Termina la yenka y en la radio anuncian una canción de Antonio Machín. Apaga el receptor. La Puri no tiene tocadiscos. No tenemos. La Puri es tan pobre como yo porque es mi hermana. Ella tiene 16 años y yo 14. A lo mejor Don Laureano, el señor párroco, la ayuda economicamente para que pueda comprarse el tocadiscos. La Puri cuida algunas noches a Don Laureano porque ya es un hombre mayor y está enfermito. Y la da veinte o veinticinco pesetas para sus gastos.

III

Es muy difícil la vida en esta época. Vivir en los años sesenta resulta bastante duro. Nuestros padres han emigrado a Alemania, allí trabajan los dos, y tenemos la esperanza de que regresen con mucho dinerito. Nos cuida la tía Enriqueta, que es la hermana mayor de nuestra madre. Mi tia Enriqueta se ha estado acostando con Don Laureano hasta hace muy poco tiempo. La Puri sólo le atiende como enfermera, pero un día me confeso que si le hace una pajita le da diez pesetas más.

IV

Esta noche, si no tiene una recaída Don Laureano, la Puri se acostará conmigo y me pondrá cachondo. Siempre termina chupándomela. ¡Uy, para mi es un auténtico gozo el final, cuando me corro en su boca!... Dice que mi picha es más larga y más bonita que la de Don Laureano. Mentira, yo creo que sólo lo dice para tenerme contento. Pero no quiere que la vea desnuda, lo tengo prohibidísimo. Por eso me lo paso tan bien espiándola por el ojo de la cerradura. A mis amigos les doy una envidia tremenda contándoles que he visto a la Puri en pelotas bailando la yenka... o alguna de Los Brincos. Lo de correrme en su boca no se lo cuento. No se lo creerían.

7 comentarios:

Alfonso dijo...

¡Coño, Don Obdulio!, se nos confiesa usted, en un arrebato de sincero intimismo, de que sus primeros escarceos de iniciación sexual los haya realizado con su propia hermana. Eso que nuestra sociedad bienpensante llama incesto, y que según la Real Academia de la Lengua Española consiste en la "relación sexual entre parientes entre los que está prohibido el matrimonio".

Yo pediría que nadie se escandalizara de la sinceridad de nuestro amigo Don Obdulio, porque, a ver, desde un mero y simple análisis antropológico las iniciaciones de este tipo siempre se han dado dentro del entorno familiar, y quien diga que nunca tuvo experiencias parecidas miente como un bellaco, o como una bellaca.

Yo he tenido "la suerte" de tener mi infancia llena de primas (no tengo hermanas), y qué queréis que os diga, que entre los clásico y sugerentes juegos de médicos, el veo, veo, que ves, una cosita, con qué letrita, y demás excusas de estrategias aproximativas, pues no perdía (perdíamos) ocasión para practicar lo del "cuanto más primo más me arrimo", con todas las plecenteras cualidades que aquellos juegos de iniciación tenían.

Aunque la cosa ya venía de más atrás, como por ejemplo, y me acuerdo perfectamente, teniendo unos 4 o 5 años, en una típica tarde de tormenta de verano, con rayos y truenos a tutiplén y hallándose una, entonces, joven y lozana tía mía amamantando a mi primo, su recién nacido hijo, viéndome asustado por la furia de los elementos, llamarme a su lado, sacarse la otra teta, que me pareció lo más hermoso del mundo e invitarme a que chupara su pezón con el ánimo de tranquilizarme. Y, pardiez, que lo consiguió. Me agarré a ella como un poseso y con la energía que me daba ya la edad sobé y chupé con fruición. Los suspiritos de mi tía me pusieron al corriente, a pesar de mi corta edad, de que no sólo disfrutaba yo sino que ella se lo estaba pasando en grande. A partir de entonces empecé a ver las tormentas como un aliado natural que me posibilitara repetir experiencia tan sublime. Y esperaba, cada día, que los elementos y las cicunstancias se repitiesen, hasta que la cosa se fue olvidando por la terquedad de que tales casualidades hubiesen sido sólo flor de un día. Pero, quizás, ahí quedó la fijación de lo que un par de hermosas tetas pueden ocasionar en mi psiquismo.

Estoy preparando una serie de relatos de corte parecido, acudiendo a mis notas y a mi memoria, sobre las diferentes anécdotas de aquella época, en pleno auge del régimen político-social-religioso en el que nos movíamos. Prometo publicarlos.

Un abrazo, Don Obdulio, y colúmpiese en recuerdos de tan controvertidas sensaciones. Son, a fin de cuentas, los que nos formaron y nos identificaron como personas.

Obdulio de Oklahoma dijo...

Pues no. Ya me gustaría presumir de ser el prota de esta birria de relatillo, pero ni tengo hermanas ni mi iniciación sexual fue tan temprana. Hago volar la imaginación. Ya le dije cierta vez que soy muy perezoso para narrar mis propias vivencias. Eso no quita de que alguna vez cuente algo.
Lo de la tormenta y la teta me sugiere una bonita secuencia de cine. Cambiaría el niño por otro más mayor.
¡Abrazos!

calimeroesmalo dijo...

¡ Que estupendo relato Don Obdulio! ¡ Permitame limpiarme con los kleenex y continuo! ( tenía mocos malpensaos¡¡ va x ANITA ein).
Pos leyendo lo de Alfonso, lo de la 1º vez que vió una teta y jugó a medicos me ha traido buenos recuerdos...Lo de Obdulio y mi 1º experiencia sexual no tanta xke recuerdo estar en un despacho, en la iglesia, vestido de monaguiloo y....( 15 años de terapia han ayudado mucho).
El caso es que recuerdo cuando ví a mi madre amamantar a mi hermano. Me quedé bojiabierto y al igual que ALFONSO me preguntaron en medio de una comida familiar si queria probar, asentí y me dijo:
- ¡ Pues agarra una teta de tu abuelo paterno que se ha puesto tetas y el imbecil de tu padre le ha prestado 200 000 pesetas!
( Fué bastante traumatico , xke antes de ese comentario yo le había estado mirando a ese " señora" bajo la falda y hasta los 27 años no tuve bien claro que parte pegaba con que genero).
El caso es que mi 1º experiencia con una prima lejana de GALICIA pa jugar a médicos fué interesante.
Me desnudó, me encerró en un armario, se metió conmigo, llamó a su hermana, empezaron a acariciarme y a masajearme con las manos y utensilios varios....
¡ Y ahora no tengo vesícula y solo puedo mear sentado y de espaldas!
¡ UN ABRAZO A TODOS!

Alfonso dijo...

Don Obdulio, evidentemente tuve la duda de que el relato fuese apócrifo. Tampoco me importó mucho y le di la verosimilitud de un hecho al que, necesariamente, no tendría por qué ser tachado de aberrante, y más en esa edad en que las hormonas se desbocan. De haber tenido hermanas ciertamente mi líbido se habría contenido por razones de consanguinidad familiar y por el condicionamiento cutural impuesto. Pero tenía primas, algo así como media docena, que compartían territorios comunes de juegos, y yo no las veía sólo como meros familiares cercanos, sino también como apetitosas ninfas que "tot just despertàvem del son dels infants", como cantaba Serrat. Gracias a la cultura de represión sexual imperante, e incapaz de contener una líbido desbordada, entre los 12 y 14 años llegué a pensar que estaba enfermo. A partir de esa edad, en la que me incorporé al mundo del trabajo, se me cambió el "chip" y empecé a darme cuenta que de enfermo nada, estaba sanísimo, y hasta la fecha conservo esa misma lozanía, a pesar de que la carrocería ya empieza a oxidarse.

De todos modos me gustó su narración, muy de acuerdo con la ironía cómica que le caracteriza.

Un abrazo.

Obdulio de Oklahoma dijo...

Nunca es tarde si la dicha es buena, debió pensar su abuelo paterno, Don Calimero. ¡Muy bien por él!... Yo también me operaría pero si me cambian más cosas, es decir: si me hacen como Nicole Kidman, Penélope Cruz o algunas de ese exquisito estilo.
¡Cúidese su vesícula, Don Cali!

Debo ser yo muy aberrante, Don Alfonso, porque nunca he considerado una aberración el incesto, y menos entre críos. Me parece muy mal la endogamia, pero no el incesto se si toman las medidas oportunas: condones y otro tipo de anticonceptivos. Lo aberrante es traer al mundo niños no deseados o con taras síquicas o físicas si puede evitarse.
¡Abrazos!

ANITA dijo...

Pues valla valla, hoy nos ponemos algo pornografillos, desde un principio pense que era uno de los buenos relatos que nos regala Obdulio. De todas maneras no va desacertado con lo que cuenta porque de alguna manera de algún modo,en la epoca que habla e incluso en alguna mas adelante el cuento se hace realidad.
Lo que me choca que el al cura le llegara para la enfermera y las mamadadas jajjaaj.
Eso de las aventuras y los juegos de médicos con primos y primas yo creo es algo familiar que pasa siempre. No conozco a nadie que no haya jugado a médicos con algún primo, yo incluida jaja,yo creo que esos juegos inocentes con primos los hemos pasado la mayoría jejeejejje. Mi primo favorito se marchó lejos, si no hubiera seguido jugando a los médicos mas tiempo jajjajjajjaj.
Calimero si pensé mal jajja, los clinex sirven para tantas cosas jajajaj.
Besos de prima

Obdulio de Oklahoma dijo...

Yo también recuerdo haber jugado a los médicos, concretamente a los "tocólogos". La de médicos es la profesión preferida de los "niños actores", aunque también jugué a indios y vaqueros y a romanos, que no todo va a ser sexo.
¡Besos de médico inocente!