sábado, 8 de mayo de 2010

Ignatius

Todos los necios se han coanfabulado contra Ignatius. Nadie comparte su visión peculiar del mundo, un mundo en el que debe imperar la "decencia" y el "buen gusto", y cualquiera que se oponga a tal visión debería ser azotado sin piedad.
Ignatius esta influenciado por un libro, "La Consolación por la Filosofía", escrito por el monje medieval Boecio.
El orondo Ignatius se pasa horas y horas escribiendo, emborronando cientos de cuartillas y firmando con diferentes seudónimos. Hoy hubiese sido un bloguero muy activo, un más que febril bloguero especializado en mudar su personalidad en múltiples nicks y en odiar al sistema desde diferentes personajes. Pero la historia de Ignatius sucede en los años sesenta.
Extravagante, flatulento, obeso mórvido, mentiroso, papista, intrigante, neurótico, resentido, bulímico... es una auténtica delicia para el lector de la novela, "se hace querer" por la sencilla y genial razón de que es un personaje imaginario imaginado por un autor con un caudal enorme de talento: Jhon Kennedy Toole.
Ignatius como personaje real sería aborrecido por todo el mundo, cosa que ocurre en la novela, sólo le medioentiende una chica: Mirna Minkof, tan radical como él pero de signo contrario.
Internet está plagada de personajes así. Quizá algún día un brillante escritor tome como referencia a alguno de ellos y nos brinde una divertidísima novela. Espero que tenga más suerte que el señor Kennedy Toole, el cual no vio publicado su libro en vida.


El último hombre vivo... acompañado.
Aquello era más atroz que la más atroz pesadilla. Se pellizcó, ¡estaba vivo!... La gran hecatombe ya había sucedido. Cualquier vestigio de vida era un borrón de cenizas sobre la faz del planeta. Y todo ocurrió en unos instantes terroríficos. Bosques calcinados, edificios calcinados, ¡esperanzas calcinadas!... Sólo quedaba él, sólo él... ¡en un mundo muerto!...
¿Cuánto tiempo podría resistir sin recursos?; ¿qué forma cruel de muerte le aguardaba?...
Siguió avanzando por aquella carretera que parecía no tener fin. "Pero ¿qué fin voy a encontrar?", se preguntó, "¿qué fin me aguarda si el fin de los tiempos ya ha llegado, si sólo soy una insignificante forma de vida que se ha prolongado absurdamente?...
Y entonces fue cuando les vio. Tres figuras avanzaban hacia su encuentro desde la enrarecida atmósfera del camino que se ofrecía ante él. Sus pasos iban a dar con ellos en muy muy poco tiempo. ¿Acaso tres enviados del Demonio?... Una mezcla de miedo, inquietud y esperanza impregnó cada poro de su sudorosa piel. ¡Eran seres humanos!; ¡Oh, por fin pudo distinguir sus facciones!; ¡Eran hombres vivos, tres personas que habían sobrevivido como él a la catástrofe!, ¡tres inmortales!... Allí estaban Santiago Carrillo, Fraga Iribarne y Fidel Castro.

6 comentarios:

Jesús dijo...

Yo creo que Ignatius es Zapatero.
La gente que sobrevive es por algo, además de genética tiene que haber unas enormes ganas de no morirse.

Obdulio de Oklahoma dijo...

Tanta obsesión no es buena, Don Jesús. ¡Disfrute de este estupendo día que tenemos en el Mediterráneo y sonría a la vida!
¡Abrazos!

calimeroesmalo dijo...

Jajajajjajaja, ¿ Vé como es cierto que en una hecatombe postnuclear solo sobrevivirían las cucarachas?
jajajajajajajjaa
¡ Me ha encantado su relato y joder...Lo que me gustaría leerlo con mayor amplitud!
Ignatius era un incomprendido y estaba muy adelantado a su tiempo.
Si existiese hoy en día sería de los que se llevan bolsas de plastico al Carrefour o entran a un video para mirar las caratulas de las pelis porno mientras se rascan el paquete....
¡ Un crack!
¡ Un abrazo Obdulio!

Obdulio de Oklahoma dijo...

Ignatius es lo más rompedor que campea por el mundo literario. ¡Qué pena no haber podido seguir disfrutando sus aventuras en otras entregas!
¡Feliz semanita de mayo florido, Don Calimero!

a tomar por culo dijo...

Santo dios¡ vaya tres que ha metido usted en el mismo grupo¡¡
Que ya tengo el libro, que ya lo tengo. En cuanto acabe el que tengo entre manos me pongo con el señor Ignatius¡¡¡¡¡

Obdulio de Oklahoma dijo...

¡Póngase usted!, ¡póngase usted!