miércoles, 10 de agosto de 2011

Guante blanco, verano azul

Desde la terraza de su palacete, situado en una colina próxima al mar, contempla un hermoso atardecer veraniego de principios de Agosto. Allí abajo, sobre la arena de la playa, horas antes plagada de bañistas, juegan a la pelota un grupo de adolescentes escandalosos. Le vienen a la memoria las imágenes de cuadros de motivos playeros que pintó Sorolla, esos cuadros que tanto gustaban a su difunto padre, el anterior marqués. El también es un aficionado al arte y a la historia, aunque su estilo como coleccionista difiere un tanto del de su progenitor.
Deja de pasear por la terraza y se sienta ante la mesita de madera pintada de blanco. Aguarda a que llegue, puntual como siempre, su mayordomo Serafín con el daiquiri de todas las tardes. Un turbio pensamiento le asalta: "Menos mal que no ha habido derramamiento de sangre" La idea de que los ladrones se hubiesen visto en la necesidad de matar a algún sacerdote u obispo, en estos momentos le aterroriza. El actual Marqués de Valdivieso del Prat es un delincuente de guante blanco, pero con firmes convicciones religiosas. Les advirtió muy seriamente a los hombres contratados de que actuasen como sumo sigilo, procurando no dejar ni una sola pista para la policía.
El mayordomo Serafín coloca el daiquiri sobre la mesa, casi rozando el libro, y se aleja tan silenciosamente como llegó.
Da un sorbo lento a la copa y pasa suavemente sus dedos sobre la primera página del manuscrito, como acariciando temeroso a una mujer bellísima. Y acto seguido se entrega al disfrute hedonista de la lectura del... Códice Calixtino, el original!!

(Para el "Concurso de relatos veraniegos" de El Periódico del Prat)

4 comentarios:

El Periódico de El Prat dijo...

Que guasa, efectivamente solo una mente perversa como la mía sería capaz de robar el Codice Calixtus. Luce precioso junto a la Guia Azul

Obdulio de Oklahoma dijo...

Don Jesús, Don Jesús... je, je!, no se atribuya ese mérito porque ya sabe usted que todo es ficción, Valdivieso del Prat es un pueblo imaginario, así como el marqués que ostenta ese título.
Abrazos!

calimeroesmalo dijo...

Muy buen relato, se los lleva de calle.
¡Un abracete!

Obdulio de Oklahoma dijo...

Muchos abracetes, Super Cali!!