martes, 20 de octubre de 2009

Aquel Madrid

Me ha gustado este recuerdo de Madrid de Joan Garí en su columna "Traducción inversa" del periódico "Público", por eso quiero compartirla con ustedes.

Madrid
Me pregunto qué pasa con Madrid. Lo digo por la manifestación del sábado contra el aborto, por los abucheos a las autoridades en el desfile de las Fuerzas Armadas y por otros mil detalles semejantes. Es obvio que la capital del Estado se ha convertido en una plaza fuerte de la derecha más intransigente. "Medio millón de extremistas", contabilizaba Gaspar Llamazares el día del desfile. ¿Medio millón? Me parecen muchos. Si se ponen a berrear, los van a oír en Finlandia. No sé si Don Gaspar acierta o exagera. Lo que parece evidente es que en Madrid anida la derecha más casposa de Europa, la más "desacomplejada" (por usar el vocabulario aznarista), la más recalcitrante, la más inmune a cualquier tentación de pluralidad.
Qué tiempos aquellos en que los ayuntamientos fueron la punta de lanza de la democracia y de la izquierda en los albores constitucionales. Aquel Madrid de Tierno Galván o aquella Valencia de Pérez Casado también tenían a sus ultras (más en Valencia que en Madrid, por cierto), pero la mayoría social era inequívocamente progresista. Ahora los ultramontanos llevan la batuta y nos quieren hacer pasar por su aro, vestirnos con el ropaje de su vetusta moral, adoptar sus rancias providencias ideológicas.
El resultado de todo esto, inevitablemente, es que Madrid se va cerrando en sí misma y su consmopolitismo de antaño se troca en aldeanismo. Si no se les planta cara, los del escapulario y el pito van a convertir una ciudad abierta y tolerante en un parque temático sujeto a designios periclitados, a moralinas de pan con catecismo. Madrid tiene que volver a ser Madrid: de nosotros depende.

Quiero añadir algo, amigos blogueros: Yo viví intensamente aquel Madrid de la transición y los que vinieron después, los Madrides de las primeras libertales. Estuve en la manifestación contra el golpe de Tejero, en otra contra Pinochet, en muchas movidas callejeras contra la guerra de Irak. Me uní al grupo de cachondos que reivindicaban por las calles del Rastro "Amnistia para el Lute" Canté "Y Carrero voló" y provoqué a los grises las veces que pude. Me ilusioné con un Madrid en el que yo era un granito de arena más en el cambio que se estaba operando.
Nada que ver con este Madrid facha, caciquil, ensotanado y corrupto.
¡Joder, nos obligan a ser nostálgicos tan pronto...!

12 comentarios:

Obdulio de Oklahoma dijo...

Anita, acabo de hablar con el informático de mi trabajo y siento decepcionate, el problema está en tu sistema, dice que funcionaría con un algún programa adicional pero que tendría que indicar que programa necesita, y a mi no me indica nada, sólo me dice "error en la página" o "listo pero con errores en la página".
¡Besos!

Alfonso dijo...

Frase y concepto totalmente acertados, Don Obdulio: ¡Joder, nos obligan a ser nostálgicos tan pronto...!

Yo, como ejemplo más inmediato, empiezo a sentirme como un bicho raro, a considerarme como un subproducto a desechar de las ideas e ilusiones de lo que esta España de nuestros pecados podía haber sido, y no fue. No acepté la transición como método y norma de la "normalidad democrática", pero como era lo que teníamos, al menos, me aferré a ella como posible herramienta de cambio. Hoy, el tiempo y las circustancias, me dan íntimamente la razón. No sé si la ruptura y sus consecuencias habrían sido el mejor sistema, en cuanto a paz social y desarrollismo político se refiere, pero es indudable que se quedaron muchos, muchísimos flecos por coser, y la confección se hizo sin consistencia. Los que cortaban los patrones siguieron siendo los de siempre y los sastres a sus órdenes se tuvieron que conformar con los materiales que se les daba. Los poderes fácticos se hicieron más fácticos que nunca, y la prepotencia de los de siempre se ufanó de afanar a destajo, sin miramientos, tanto en lo político como en lo económico. Y así nos luce el pelo.

Y si, Don Obdulio, empiezo a sentirme nostálgico de muchas cosas, tantas que necesitaría mucho espacio para definirlas. Y ni yo estoy de humor, ni ustedes de ganas.

Al menos llueve, que ya es de agradecer.

Saludos afectuosos.

Jesús dijo...

Precisamente si Madrid ha girado a la derecha es por los abusos de aquella izquierda zarrapastrosa y hedonista que no se ocupaba de las necesidades del pueblo. Trabajo, vivienda y tranquilidad.
Aunque Gallardón tampoco. En fin.

Obdulio de Oklahoma dijo...

Llueve en Madrid, Don Alfonso, y en algunas zonas creo que han caído chaparrones gordos. Pero aquí en el sureste debemos esperar, quizá meses, como siempre.
Así es, fue una transición demasiado amiguista o demasiado política. Sin embargo, lo que hicieron lo hicieron bien, aunque, como usted indica, se podía haber hecho un poco más, y esta "timidez" de los políticos consensuadores de la transición es lo que ha envalentonado a las "fuerzas oscuras" apoyadas por una derecha muy reaccionaria y muy mediocre.

¡Don Jesús, tómese una tila, que está usted hoy demasiado beligerante. Ya le dije una vez que escuchar demasiado la Cope no es cosa buena.

¡Abrazos!

Alfonso dijo...

Una apostilla al comentario de Don Jesús. Creo más bien que si Madrid no ha sabido evolucionar en el sentido progresista emprendido en la década de los ochenta no ha sido tanto por los "abusos" sino por la incapacidad melíflua de esa izquierda de opereta. ¿Abusos? Por supuesto los ha habido, por causa de arribistas faltos de ideología y corruptos. Pero es muy cierto que a la izquierda se les fue la fuerza por la boca. Mucho pico y poca acción consecuente.

Habla Don Obdulio de la manifestación contra el golpe militar de Tejero. Aquella tarde en la que el infausto civilón entró en el Parlamento a punta de pistola contacté con dos o tres personas que también me andaban buscando. Al final, conseguimos reunirnos ocho ante la puerta del Ayuntamiento. Durante el camino recorrimos las sedes de los diferentes partidos políticos democráticos y sindicatos y todos estaban cerrados a cal y canto, y los militantes desaparecidos. El único local que estaba abierto, con presencia visible de camisas azules en sus inmediaciones, era el de la Falange.

Como que en el Ayuntamiento (también cerrado) y no respiraba nadie, bajamos la calle hasta llegar al cuartel de la guardia civil. Estaban en la puerta el comandante de puesto y un par de guardias. El pobre hombre estaba disgustadísimo porque estaba a punto de jubilarse y maldecía a Tejero por lo que estaba haciendo. Aunque manteníamos una conversación cordial con los guardias la tensión era enorme porque no sabíamos en qué iba a acabar todo aquello y las actitudes a tomar por unos y por otros. Yo, incluso, temía que aparecieran los falangistas porque estos si que no se andaban con formalismos. No sucedió. Después todo se desarrolló de la manera que todos sabemos.

¿Por qué explico todo esto?... Porque ese día me quedó claro que si se hubiese dado un sólo pasito más en la intentona golpista nos cazan a todos a gorrazos. Y cuando digo a "todos", me refiero a los cuatro gatos con más corazón que cerebro que nos echamos a la calle. La sensación de desolación y de izquierda zarrapastrosa de la que habla Don Jesús fue más que patente. Sólo me faltó enterarme que muchos fulanitos que hoy ocupan cargos, carguitos y carguetes habúa huido aquella misma tarde a Francia. Se me calleron los cojones al suelo, no lo oculto.

Y a partir de ahí, así se empezó a escribir la historia.

Saludos a todos/as.

calimeroesmalo dijo...

No creo que te vaya a suponer una novedad decirte que me ha encantado el post ( espero que me permitas que te hable de tú, lo hago con la gente que considero cercana y con mi máximo respeto, creeme).
Me ha encantado toda tu narración y como con el paso de los años has visto una evolución en Madrid que se pasaba a un extremo mas ensotanado ( talmente de acuerdo)..
Yo no he vivido ni recorrido tanto como la gente que ha comentado antes que yo, no me atrevería siquiera a rebatirles pues el tema político es algo que sinceramente no me interesa por la falsedad que destila pero soy capaz de ver y comprender como se van moviendo los hilos y manipulando muchos hechos en noticiarios y periodicos.
Un abrazo a todos¡¡¡

calimeroesmalo dijo...

Y perdona la tardanza en responder Obdulio pero ando pachuchillo y un poquillo atontadillo también ( esto último no es que sea una novedad pero weno).
Un abrazo gordo¡¡¡

Obdulio de Oklahoma dijo...

¡Cúrese usted ya, Don Calimero!... El mundo blogueril lo necesita, y el otro supongo que también.

Muy atinado todo, Don Alfonso. Lo de "cargos, carguitos y carguetes" está influenciado por alguien, ¿me equivoco?, quizá el mismo que en la noche del 23F se puso a montar el númerito, subiéndose al capó de un coche y retransmitiendo desde allí el evento.

¡Abrazos!

ANITA dijo...

Madrid Madrid, me acuerdo en mis tiempos de universitaria en una manifestación de estudiantes, ya casi ni me acuerdo que pedíamos jaja pero me iba la marcha.
Entonces no eran grises ya habían cambiado a marrón y uno de ellos levanto su porra y cuando le dije, marrón cabrón no me pegues jajaja era un tío mioooooooooooo.
Creo que debo escribir mis memorias jajj son de lo mas ilustrativas uffff.
Donde yo vivo aún no hemos ido hacia atrás, es peor, no hemos salido de la época medieval. Y en el medievo aún estaban en la prehistoria, imagine que plan.
Caciques, y señoritos feudales.
Pa cagarse. Un abrazo

Obdulio de Oklahoma dijo...

Lo de la escena con el tío "marrón" es muy cinematográfica, yo diría que de película de Mariano Ozores. El "marronismo" duró poco tiempo, fue durante los años de la transición, y enseguida pasaron al color actual. Si ves la película "Asignatura Pendiente" comprobarás que salen los "marrones"
¡Venga, escribe tus memorias y nos las vas pasando en "emocionantes" episodios"!... Podrían empezar así: "Hace muchos años, cuando los aparatos de feria no eran tan locos ni tres tristes churros valían cinco euros, entre otras cosas porque no se había creado el euro, moneda que nace con el siglo XXI, y en los "duros" y "pesetas", que así se llamaban las redonces de curso legal, aparecía el cabezón de un dictador y..."
¡Besos, Anita!

ANITA dijo...

JAJJAJAJ no esta mal el empiece jajaja, hace tiempo escribía todo lo que me pasaba y había acontecido en mi vida. Había tantas cosas que parecen de cuento y anécdotas buenas y malas que se pude pensar que soy un desastre en vida y una inconformista protestona nata jajaj.
Sería como darme a conocer mucho y hay que mantener una posición que ha costado mucho que me vean seria y con los pies en la tierra jajaja.
Yo destaparmeeeeeee uffffff.
Soy la tía pupas jajaj.
Igual cuento algo algún día pero es posible que le toque las pelotas a mucha gente jaja me lo tengo que pensar.
Abrazotes

Obdulio de Oklahoma dijo...

Todos tenemos vidas de novela, y cada una es como una novela auténtica porque intentamos conducirla y es ella la que nos lleva a nosotros, lo mismito que le ocurre al autor de una novela con su personajes. Pruebe usted a escribir una novela y ya verá como los personajes se le escapan, se lo juro.
¡Besos!