martes, 29 de marzo de 2011

Sin fútbol

Los capitostes del fútbol quieren ir a la huelga. Están en contra de que se retransmita televisivamente en directo un partido a la semana. Otra cosa: El partido de esta noche de "La Roja" puede suspenderse si el arbitro así lo decide, ya que el terreno de juego es lo más parecido a un campo de alcachofas. No entro en detalles sobre ninguno de estos dos temas porque eso es cosa de los periódicos. Sólo quiero resaltar que me parecería maravilloso una huelga de procesiones de Semana Santa que durase una semana, una huelga de festejos taurinos que se alargase durante todo el verano y una huelga a tiempo indefinido de la televisión basura. Estas huelgas, sin duda alguna, servirían para civilizar un poco al país. A lo mejor se conseguía dar el primer paso para la supresión definitiva de todo lo taurino, una reglamentación basada en el respeto a los demás para que las procesiones de Semana Santa no copen todas las calles de todas las ciudades y la supresión en horario infantil de la telebasura, supresión de juicios paralelos televisados y obligación de donar para causas sociales el 90% del cachet por sus colaboraciones a los parásitos telebasuriles.Tampoco estaría mal la abolición de esos records Guinness de participación multitudinaria que sólo sirven para alienar más a los individuos, como este: "3.140 personas comiendo perritos calientes en Valencia" No me lo invento, esta idiotez se ha hecho. Ni siquiera han tenido el buen gusto de comer paella, una delicia gastronómica de la tierra que supera en mucho a ese infraproducto llamado "hot dog" Pasar una jornada sin fútbol no es nada en comparación con todo lo que se podría hacer para mejorar la sociedad.

2 comentarios:

El Periódico de El Prat dijo...

Eso es imposible, el fútbol es casi una religión.
Estaría completo si al acabar el partido se sacrificara al arbitro o al portero del equipo perdedor.

Obdulio de Oklahoma dijo...

¿Y por qué al portero precisamente?, ¡je,je!... También influyen en la derrota los errores de la defensa.
¡Buen día!