domingo, 13 de marzo de 2011

Tren o autobús

Hacía tiempo que no viajaba a Alicante en cercanías. Observo una novedad: La estación de Orihuela se llama ahora "Orihuela Miguel Hernández" Me parece estupendo.
Contemplar el paisaje desde el tren, siempre ha tenido más atractivo para mi que contemplarlo desde el autobús. Se ven los caminos, las casas, los campos, los cerros, las vaquerías, los palmerales de Elche... más detalladamente. El autobús toma curvas, adelanta a camiones, da frenazos, brinca cuando el firme está en mal estado... El tren se desliza serenamente, como en un travelling de cine, ofreciendo hermosas panorámicas que no se ven desde la autovía, todo incluído en el precio del billete. De la autovía todo está lejano. Del tren todo parece próximo. En el tren, uno puede mear cuando siente ganas. En el autobús hay que esperar a llegar a destino. En el tren se estiran las piernas. En el autobús estás comprimido.
El tren ha inspirado grandes novelas y películas (Hay un plano-secuencia magistral de Ingrid Bergman en "Asesinato en el Oriente Express") El autobús sólo se utiliza para algunas secuencias. No recuerdo ninguna película importante en la que el autobús sea el protagonista. Quizá la haya.



Una tarde de domingo en Alacant

Leo: "Peluquería Pepito", y debajo: "desde 1.939" Osea que, todo fue terminar la guerra civil y Pepito abrió su negocio. Seguro que Pepito ya no corta el pelo a nadie ni se lo cortan a él, pero sigue siendo un buen reclamo, como los viejos turrones.


Municipales a pie y en moto ahuyentan a los negritos del top-manta. Observo las maniobras durante un rato largo. Las motos se van y los negritos reaparecen como por arte de encantamiento. Las motos vuelven y los negritos se dispersan... Los guiris de las terrazas disfrutan con el espectáculo. Estamos en el paseo de la playa. Pasa despacísimo entre los paseantes un coche de la policía nacional. Los negritos siguen vendiendo como si tal cosa. Cada cual va a lo suyo.


Una chica escultural en bikini y su novio cachas juegan sobre la arena de la playa a lanzarse un platillo volador. Más allá alguien hace volar una cometa. Niños pequeños disfrutran de la arena y de las construcciones de madera instaladas para ellos. Perritos falderos se rien de la normativa municipal y corren felices por la araena.


Guiris con camisetas y pantalones piratas y nativos abrigaditos; Pivitas ecuatorianas en mini-short; moros dirigiendo miradas lascivas a todos los culos estupendos; moras sin velo y moras con velo; ciclistas y corricolaris; inglesitas y nórdicas muy juveniles y sonrientes; jubilatas con paraguas aunque hoy luce sol...


De regreso al tren me aborda un sujeto furibundo: "¡Cuarenta centimos que me faltan para comer!, ¡cuarenta céntimos que me faltan para comer!, ¡joder, deme cuarenta céntimos que me faltan para comer!..." La "persecución" transcurre a lo largo de cuatro o cinco metros de acera. Ante los mendigos agresivos siempre me mantengo en silencio y avanzo sin mirarles.
Presencié cierta vez en la Glorieta de Atocha, en Madrid, un caso acojonante: Un mendigo pedía dinero sólo a individuos trajeados. Algunos se detenían mínimamente para disculparse de que no le podían dar dinero, y entonces el marginal les daba un par de contundentes puñetazos. Cuando llegaron los municipales, ya se había ido.

8 comentarios:

Salus dijo...

Yo también prefiero el tren al autobús. Y si, hay una peli en la que el autobús es prácticamente el protagonista. Speed, pero no creo que sea de su gusto. Muy comercial aunque entretenida. Hay una escena maravillosa (la recuerdo vagamente) de Dustin Hoffman en owboy de medianoche. Creo recordar que él moría en un autobús rumbo a Florida.
Había otro Don pepito muy famoso, ese que iba con Don José. Mi perro se llama Pepo, pero yo le llamo Pepito y Pepín cuando le quiero dar mimos.
Pues si, los negritos ya no se asustan de nada. El miedo se les quedó cruzando el Estrecho. Es imposible tener miedo a nada después de sobrevivir a ese terror.

Veo que ha sido un día estupendo de playa. Aquí el sol apenas ha brillado y las nubes amenazan con dejar caer mucha lluvia.

Amigo mío, en la Glorieta de Atocha pasan cosas rarísimas, jajajaj. Muchos besos de mis chanchos porcinos¡¡¡¡

ANITA dijo...

Pues como que me han entrado ganas de coger un tren. Si hay peli de autobús, una que ahora no me acuerdo el titulo, y trata de un rapto de un autobús escolar y si paran estalla la peli entera es dentro del bus.

Una gran descripción del día. Ha visto de todo, pero le persiguen los señores que piden o preguntan, ayer los porros hoy le piden 40 céntimos,¿como iba vestido?
Besos desde el sofá

El Periódico de El Prat dijo...

Aprovecha para coger el tren de Benidorm a Altea, antes que lo modernicen y se lo carguen.

Obdulio de Oklahoma dijo...

¡Doña Salus, bienhallada!
Pues yo conocí al más famoso "Don Pepito" español. Fue grabando un spot televisivo navideño para Galerías Preciados. Era el enano que salía en casi todas las películas de Ozores. Y todo un genio polifacético, era el autor de muchas canciones españolas de éxito.
¡Saludos a su perro Pepo y a sus felices chanchitos!
En la Glorieta de Atocha yo vi de todo, aquello es como un puerto de mar con todo lo más escogido de la sociedad.
¡Besazos!

Obdulio de Oklahoma dijo...

¡Hola, Anita!
Ah, sí, ya me acuerdo, es un autobús chebrolet amarillo lleno de niños. El prota creo que es Clint Eastwood.
Pues no me llamó la atención por una indumentaria sucia o estrambótica. Hoy en día muchísimos mendigos se hacen con un buen vestuario en los roperos de Cáritas y raramente se distinguen del resto de los mortales. Al menos los mendigos que se mueven, incordian, gritan... Otra cosa son los que están tirados en el suelo y no dicen nada o a lo sumo sueltan alguna frasecilla suplicatoria. Estos sí suelen estar sucios.
Besos desde un rincón de la huerta murciana ana ana ana Ana Ana...

Obdulio de Oklahoma dijo...

Eso que dice usted ya me pilla muy lejos de casa, señor director. También me gustan mucho los funiculares, aunque sólo conozco uno, el de Artxanda. Benidorm lo vi desde el cielo al regresar de England e hice una foto, que ha quedado muy bien.
¡Abrazos!

calimeroesmalo dijo...

Me ha parecido muy fuerte lo de que solo le faltasen 40 centimos pa comer....¡ Obdulio, coma mejor un bocata, que comer tanto metal no debe ser bueno , hombre!
Viajar en tren debe ser bonito. Yo he ido de pequeño, ahora aunque mi medio de transporte es mi coche ( bueno, lo era, lo he tenido que vender para comprar gasoleo), a veces viejo en metro.
Pero viajar en metro es un peligro, una vez me dormí y me desperté babeado y con un chaval con retraso sobandome la pierna mientras todo el vagón llevaba un buen rato riendose de la escena....
( curioso sería que nadie lo hubiese grabado y las imagenes no estuviesen en el Yubute)...
¡ Un abracete!

Obdulio de Oklahoma dijo...

¡Jo, se salvó usted de ser estrella en Internet!
En el metro de Madrid yo vi y vivi de todo.
El de los 40 cts. puede ser un tío que utiliza ese marketing para pedir. En el aeropuerto de Barajas había una chica que pedía porque le faltaba dinero para comprarse un billete a no sé dónde. Volvías al cabo de varios meses y seguía llí con la misma cantinela.
¡Grandes abrazotes!