sábado, 19 de septiembre de 2009

Bicicletero

Voy al trabajo y vuelvo de él en bicicleta, (Marisol II se llama) cinco kilómetros de ida e idem de vuelta. El resto de la jornada laboral me la paso con el culo pegado al asiento de mi furgona, "minibus" la llaman unas amigas inglesas que nos visitaron hace poco, una Iveco Pegaso grandota con nueve plazas y un considerable espacio para carga.

Estos días han vuelto a poner en la radio ese anuncio en el que se presenta al ciclista como un ser débil al que hay que proteger. Aconsejan a los automovilistas que al adelantarnos mantengan una distancia mínima de metro y medio.

Es un anuncio que por un lado me inspira confianza y por otro me da terror. Confianza porque quizá sirva para que "algún" conductor bárbaro se sensibilice; terror porque esta campaña ha surgido de un montón de cadáveres de ciclistas, lo cual significa que sigue y seguirá habiendo energúmenos al volante, y me tocará alguno de estos a mí, o no me tocará. Es el azar.

Circulo por una deficiente carretera de tercer orden, de esas con unos bordillos que en algunos tramos están desastrosos: baches, piedritas, cristalitos, plásticos, latas, hojarasca, gatos muertos... Determinados "ases del volante" circulan a velocidad de autovía, y cuando se cruzan dos coches y en uno de ellos viaja uno de estos ases, no tiene reparo en rebasarme a una distancia cortísima. La cosa es volar, no rodar; precipitarse, no moderarse. He querido hacer este post porque ayer fueron varios los que pasaron "rozándome", tuve un viajecito de lo más emocionante.

Cuando voy en mi furgona, espero lo que haga falta antes de adelantar a un ciclista, no me importa el tiempo que tarde. Entonces pienso que ojalá todos los conductores fuesen como yo cuando soy yo el que va en bicicleta. Pura pedantería sin duda.

12 comentarios:

Obdulio de Oklahoma dijo...

He respondido a vuestros comentarios en el post de abajo. ¡Abrazos!

El gramático pardo dijo...

Don Obdulio, me ha abandonado.

Obdulio de Oklahoma dijo...

Buenos días, señor Gramático Pardo, encantado de tenerle nuevamente por aquí. Le respondí hace pocos días a su "Don Obdulio, me ha abandonado" en el post "Cuore, cuore, cuore, cuore", quinto comentario empezando por arriba, y aproveché para comentarle sus últimos posts.
¡Un fuerte abrazo!

Obdulio de Oklahoma dijo...

Yo soy de la plebe monárquica, señor Gramático Pardo; en el blog de nuestro común amigo Don Jesús hay un referendum (¡no vinculante!) para votar "monarquía o república", y obviamente he votado monarquía. Mi propia experiencia, mis lecturas, mi visión de esta España y la de antes, me hacen confiar en la presente monarquía, y auguro una buena jefatura del estado por parte de Don Felipe de Borbón. No siempre hemos de utilizar el referente de Alfonso XIII, creo que la monarquía o la república no deben ser ensalzadas o vilipendiadas por sistema, las personas que están en ellas son fundamentales. Quizá en otras circunstancias y en otro país votaría por la república.
¡Abrazos!... y no insista en que pase por su blog porque tengo razones para ello, y usted las conoce, quizá la principal sea que ahí se escribe con una agresividad del carajo. Contra usted no hay absolutamente nada. Todos mis respetos y un abrazo.

ANITA dijo...

Ya somos dos pedantes jej. Yo respeto mucho a los ciclistas.
Igual porque soy aficionada a la bici que es mi deporte. Yo voy en bici de montaña, carretera lo justo y necesario. Pero a veces me cago de miedo solo con cruzar una si no queda otra. Hoy precisamente un gilipollas no tiene otro nombre, me ha echado al bordillo llegó a rozarme y me fui a la cera, el bordillo era alto y perdí el equilibrio, no he llegado a caerme , pude poner el pie a tiempo.
Pero el susto que me he dado ha sido grande. Le grité cabrónnnnnn y el tío me saco el dedo corazón por la ventanilla. De esos burros hay unos pocos, no nos respetan y encima te insultan si no pueden pasarte. Yo suelo cruzar hasta que llego al campo por el ceda el paso y bajada de la bici. Si vas encima no paran y así evito me maten. Lo mejor aquí la gente algunos carriles bici, los usan para pasear no se apartan y encima se enfadan porque se creen con mas derecho que tu. Verás que estoy mosca pero es que estoy harta de ver la falta, de respeto hacia los que nos gusta la bici, por parte de los conductores.
Un abrazo

ANITA dijo...

Ah se me olvidaba una vez me dijeron desde un coche, y encima una tía.
Apartaaaaa deja la bici y vete a fregar. Si llega a parar la inflo los morros.

Jesús dijo...

Desengañate, la gente no sabe conducir, solo darle al acelerador. Mejor es que deje ese deporte de alto riesgo.

ANITA dijo...

Hoy después del susto que me llevé, fui pensando hacia casa, no cojo mas la bici, el monopatín en el patio.
Se quitan las ganas a veces Don Jesús. Pero soy constante en lo que me gusta y me da rabia tener que aparcar la bici por ello.
Tengo pensado hacer un escrito al Ayuntamiento de mi localidad con la queja y se gasten unos cuartos en charlas o campaña o lo que sea.
A mi forma de ver,nos tienen a los ciclistas abandonados. Y por supuesto la carta al jefe de tráfico también. Yo y unos amigos nos hemos propuesto dar la nota y se nos deje dar charlas sobre el tema en colegios y asociaciones de vecinos. Somos un grupo protestón y reivindicativo. No se si esto servirá de algo pero al menos se nos escuche y la gente lo hable y se conciencie mas.
Las bicis existen y tienen derecho a circular, y no solo la bici de la cesta en el parque.
Hay puntos incompletos y faltos de puntualización en la ley de tráfico respecto a las bicis.
Hombre no pretendemos cambiar nada, no somos nadie para ello.
Y tiene usted razón, se ha convertido en un deporte de alto riesgo.
Un saludo

Obdulio de Oklahoma dijo...

¡Vaya, Anita, veo que somos compañeros de fatigas bicicleteras!... Esos que muestran el dedito (clónicos ellos o muy originales)son los mismos o los hermanos de los anónimos brutos que pululan por esta red.
Lo de los carriles-bici es ridículo, suelen ser pequeños tramos para hacer "cicloturismo casero", no solucionan en absoluto el problema de los ciclistas, y además los "invaden" señoras con niños y jubilatas andarines. He leído infinidad de veces que en los paises europeos (esto es el norte de África, desengañemonos, o un híbrido entre África y Europa) hay un respeto absoluto al ciclista, los coches reducen la marcha y mantienen una distancia prudente al rebasarlos. Nada que ver con un país en el que se confunden las cunetas de las carreteras con basureros y se considera un estorbo al ciclista.
¡Gracias por tus visitas, Anita!
¡Besos!

Tiene usted razón, Don Jesús, calles y carreteras están plagadas de imbéciles con el pie pegado al acelerador. El coche se ha convertido en un "arma poderosa" para un montón de cenutrios, se sienten imponentes e importantes zumbando y haciendo sonar el claxón. Son los rebuznos de los modernos burros. La putada es que a veces, demasiadas veces, llevan a la muerte a quién no se la ha buscado.
¡Abrazos!

calimeroesmalo dijo...

Muchas veces asusta tomar una curva y ver a un ciclista, en mi caso.
Siempre trato de dejar la distancia justa y aminoro la velocidad para pasar a su lado.
Los ciclistas es una de las cosas que mas respeto me dan conduciendo y lo que ha contado Anita me parece muy fuerte, normal que esté cabreada.
Un besote ANITA y un abrazo Obdulio y atodos los que han pasado antes que yo.

MURRON dijo...

Pues hablando de bicis. El otro día vi un poquito la contrareloj de Toledo desde Toledo mismo. Yo soy de las que opinan que el coche solo hay que sacarlo cuando verdaderamente se necesita. Aqui en Madrid la gente saca el coche hasta para mear. Si por mi fuese prohibiría entrar a las ciudades con coche, sobre todo porque tenemos un transporte publico cojonudo, y a todos esos que corren poniendo en peligor las vidas ajenas les daba castigo ejemplar. A saber, hacerse el camino de Santiago descalzos y con cilicio a la cintura. Joder, que manía con correr. Tenga usted cuidado buen hombre, y siga con su Marisol II. Ojala todo el mundo hiciese lo mismo. Eso si, abriguesé que llega el frío. Besos

Obdulio de Oklahoma dijo...

¡La hostia, murron, "el camino de Santiago descalzos y con el cilicio a la cintura"!... Nos devuelve usted a la al medioevo, no tiene compasión.
Pues no, aquí todavía no hay mucho fresquete, tan sólo un pelín de madrugada.

¡Gracias por su respeto a los ciclistas, Don Calimero!, ¡que cunda el ejemplo!