lunes, 7 de diciembre de 2009

Charlot

Dice Geraldine Chaplin que le encanta ver la imagen de su padre en calzoncillos, camisetas o toallas. A mi también. Pero puntualicemos, no es su padre, no es Charles Chaplin el fetiche, lo es el personaje que creó y universalizó: Charlot. El "personajillo" del vagabundo romántico y truhán supera la fama del actor genial, y eso que el actor y director genial es internacionalmente conocido y considerado como uno de los más grandes de la historia del "cinematógrafo", un invento al que nadie le auguraba larga vida, fíjese usted.

Leí hace muchos años la autobiografía de Charles Chaplin, un tocho de 500 páginas que empieza con la pobreza de sus padres comediantes, allá en un suburbio de la Inglaterra victoriana, y termina en el exilio en Suiza, puteado por esa misma USA puritana que ahora putea a Polanski.

Chaplin dejó un cine genial, pero sobre todo dejó a Charlot, un rebelde desde la miseria total, un sin techo contra el orden establecido. ¡Maravillosa la escena del inmigrante dando una patada en el culo al oficial de inmigración!... Eso dolió en los culos de todos los hijos de puta adictos al sistema yanqui. Esos emigrantes siguen "molestando" aquí y allá.

Charlot en calzoncillos, camisetas, toallas... Es un signo de los tiempos que corren reproducir hasta el infinito las imágenes de nuestros ídolos de carne y hueso. Estas Navidades sé que veré a muchos sin techo pidiendo limosna por esas calles mientras lucen en sus prendas, mecheros o macutos referencias a Cristiano Ronaldo, Kaká, Madonna, Shakira y otros multimillonarios. Les vendría mejor la imagen de Charlot, el sufridor urbano que enamoró a aquella violetera ciega en Luces de la Ciudad; el mismo que buscaba oro en Alaska y el hambre le obligó a comerse los cordones de sus botas como si fueran espaguetis; el que terminaba cada aventura alejándose por un camino mientras la cámara fundía a negro.

Querida Geraldine Chaplin, a mí también me encanta que la imagen de Charlot se mantenga viva a través de los tiempos, aunque sea en calzoncillos, camisetas o toallas. Siempre habrá gente inteligente que disfrute con sus insuperables películas.
(Actualmente llevo una sudadera de Piolín. En cuanto vea una de Charlot me la compro)

5 comentarios:

calimeroesmalo dijo...

Recuerdo que daba clases de cine nos ponían algunos cortos de Charlot y siempre se me quedó uno en la cabeza en la que patinaba al lado de un enorme agujero...
También recuerdo EL GRAN DICTADOR. Siempre he pensado que era un actor genial ( tb leí parte de una biografía suya y decía que no era muy buen padre pero weno...).
Aún tengo esa imagen de Charlot patinando y a su lado a BUSTER KEATON en otro pequeño salón de mi maltrecha memoría ( y soy un chavalillo pero mi cabeza esta cada vez peor).
¡ Un abrazo Obdulio!

Obdulio de Oklahoma dijo...

Era un gran patinador, tenía muchas facetas artísticas, también era músico y un lince para los negocios. Recuerdo esa paliculilla patinando a la que te refieres, también recuerdo una escena memorable de baile (en La Quimera del Oro) en la cual se hacía la picha un lío con una cuerda a la que estaba amarrado un perro. Podría recordar ahora muchas más pero sería alargarme demasiado. Era un talento para el humor pero también tenía su orgullo como genio y no permitía que nadie le hiciese sombra. Cuentan los biógrafos que Buster Keaton se lo comió artísticamente en una escena que compartían en "Candilejas". Chaplin, para salvar su imagen, tiró de tijera y dejó reducida la participación del señor Keaton a la mínima expresión. Me lo creo porque en su autobiografía, que ya te he dicho que la leí hace años, menciona a todo cristo habido y por haber y no hace la más mínima referencia a Buster Keaton. ¡Celos artísticos!... Personalmente creo que Buster Keaton era mejor cómico. El señor Keaton trabajaba el humor puro, sin una concesión a lo fácil, y Chaplin utilizaba mucho los elementos melodramáticos, la ternura, el dolor... para luego dar giros de 180 grados hacia lo cómico. Pero sin estas "artimañas" tampoco hubiese podido hacer películas tan maravillosas como Luces en la Ciudad o Candilejas. De cualquier forma, bien es sabido que en un gran actor cómico se esconde un excelente actor dramático, y Chaplin lo era. La obra de Keaton no fue tan extensa como la de Chaplin. Charles Chaplin protagonizó, dirigió y produjo una barbaridad de kilómetros de celuloide, y su "personajillo" fue uno de los mayores aciertos del cine.
¡Un abrazo, Don Calimero!

calimeroesmalo dijo...

¡ Totalmente de acuerdo contigo Obdulio!
¡ Había quien veía las películas de Chaplin solo para reirse, solo intentaban ver las payasadas y ver como hacía que la policia le siguiese pero en esos chistes simplones que no dejaban de ver 4 gatos se escondían ( ¡ se reflejaban que coño y bien visibles que eran!)
los desanimos y temores de la sociedad de esa epoca.
Capaz de criticar con una elegancia y cínismo ejemplar ( mítica es su interpretación de Hitler a quien imitó con descaro pero cambiando el nombre pues él era judio) como CANDILEJAS ( ¿ como he podido olvidar mencionarla?).
Lo que tengo también que hacer incapié del post es que hoy en día que suele hacerse de lado a los actores mayores parece que Geraldine Chaplin tiene bastante suerte pues la señora está en miles de las últimas producciones que he visto ( algunas no muy buenas , todo hay que decirlo y siempre en el papelñ de abuelilla pero weno, trabajo no parece faltarla).
¡ Un abrazo Obdulio! ¡ Y de los gordos!

ANITA dijo...

Innovador donde los haya en su tiempo. Yo no tengo toallas con su imagen, tampoco las compraré pero si una carpeta antigua donde guardo las facturas del movil con la imagen de Chaplin y el niño.
Ohhhhhhhh lleva una sudadera de Piolin que encanto oiga me encanta ese pájaro de aspecto dulce y cabroncete jjajj. De este pajarito tengo muchas cosas jeje me encanta.
Besossssss variados

Obdulio de Oklahoma dijo...

Ya lo creo, se siente identificada con alguien muy parecido a usted: "dulce y cabroncete"
Chaplin fue un genio que se dedicó al cine. Igualmente podría haber triunfado en otro terreno.
¡Besos surtidos!