lunes, 21 de diciembre de 2009

Frío y calor

Ayer empezó el invierno, el "frío invierno", el "riguroso invierno", el "inclemente invierno", el "General Invierno", el que derrotó a nazis y gabachos en Rusia. Ayer empezó oficialmente el Invierno, pero extraoficialmente ya llevamos varios días padeciéndolo, y el que no se haya enterado que pruebe a salir de casa en ropa de verano. También llevamos varios días soportando historias e historietas de jugadores de lotería y niños de San Ildefonso.
No me extrañaría que alguien intentase batir un record de esos absurdos (pensándolo bien, todos los records son absurdos) a cuenta del frío y la resistencia humana, por ejemplo: "18.000 personas se quedan en pelotas en la Puerta del Sol de Madrid en una noche gélida insufrible. Los más audaces aguantaron media hora. Hubo muchos políticos de izquierdas, ecologistas y titiriteros. No se vio a ningún representante de la derecha ni de la Conferencia Episcopal. Estos últimos están concentrados para la próxima Jornada de la Familia (familia vestida, por supuesto)"
Hay gente para todo. Recuerdo una anécdota de mi juventud teatrera. Éramos tres, el matrimonio que me había contratado y yo. Hacíamos lo que entonces estaba de moda, "café teatro". Bajábamos a las chabolas y subíamos a los palacios, es decir: actúabamos en locales lastimosos de pueblecitos o en salas de fiesta cojonudas. En un pueblo, de Segovia o Avila, no lo recuerdo ahora, nos negamos a actuar porque en el local hacía un frío horrible. Pues vereis, aquellos buenos lugareños se fueron a sus casas y regresaron con sendas estufas de butano, tres o cuatro, y las pusieron sobre el escenario para que actuásemos. Hicimos la función arrimaditos a las estufas, cada uno acercándo su culo a la estufa que le venía más cerca.
Puede decirse que aquella noche recibimos el calor del público por partida doble. Los tiempos han cambiado, antiguamente a los cómicos se les trataba pésimamente, incluso se les prohibía actuar en el mismo pueblo, obligándolos a hacerlo a una legua del mismo. Ahora la gente nos quiere un poco más, exceptuando a la derecha, claro está.
Del frío al calor con el arte de Talía. Al final resultó lo que podríamos llamar una "noche entrañable" Ojalá que esta mañana las gélidas economías de unos cuantos pobres se calienten con los premios de la Lotería. ¡Que les toque a los que lo necesitan de verdad!

6 comentarios:

Obdulio de Oklahoma dijo...

¡Hola, malísima navideña Anita!
Vengo de leer tu último y espectacular post. Realmente los mozalbetes están espectaculares. A lo mejor me cambio de acera, teniéndo en cuenta que los hombres también están buenos. Se lo he oído decir a tantas mujeres, que algo de razón tendréis. Pues ahora en Cataluña se van a quedar sin el bombero más famoso, el "Bombero Torero", y esto me parece bien. A ver si con un poco de suerte suprimen los toros en toda España.
Pues aquí, en el centro en donde trabajo, tenemos un hermosísimo árbol de Navidad, y lo compré yo hace un par de años en un chino de un pueblo cercano. No todas las cosas que venden los chinos están deficientes. Pues en Cataluña tampoco actuará el Chino Torero, el más famoso torero chino que no es chino. ¿Los bomberos chinos también están buenos? Supongo que serán más pequeños los camiones y las mangueras. Pónganos usted un día en su blog bomberos chinos. Bueno, como todavía no tengo claro lo del cambio de acera o de sexo, búsqueme usted bomberas chinas. Tienen que ser una preciosidad, pequeñitas y muy eróticas ellas, pasándose por entre los muslos las mangueras... ¡Uf, no sigo, qué calor!
¡Besos incendiarios!

ANITA dijo...

Amigo Obdulio he comprado varios mecheros y cargado la batería de tres móviles, y gasolina por si no prenden bien los árboles navideños, después del pavo seguiré comiendo carne. Pero igual me traslado de ciudad los bomberos de Avila no son adonis jajajjaj. El único que está bueno no parece tener atributos como los de mi vídeo jajaja.
No he encontrado chinas como las que usted dice seguiré buscando no me olvido jaja.
Besos de fuego

ANITA dijo...

Me lo imagino tiritando al lado de una Estufa de butano, no me extraña si vino usted a Avila o Segovia uff se pelan de frío las gentes.
Si señor el público se portó eso es calor humano. Sería en Segovia en Avila son fríos por naturaleza y no solo en invierno, anoche por decir eso casi me pegan hayyyyy.
En pelotas en este tiempo jaja hay que tener ganas, imagino que a mas de uno señor la pirulina encogió hasta extremos insospechado jaja.
Si me entero va el clero me despeloto yooo jaj.
El frío invierno llega el día de mi cumpleaños, que sepa usted lo causo el parto de mi señora madre, desde bebe apuntaba mi personita maneras ajjja. Por un puto número no me ha tocado la lotería, el segundo premio caballero,me he comido todas las uñas de pensarlo.
Tenía todos excepto la última cifra, eso es mala pata.
Pero me he alegrado mucho por otros porque viendo la tele, ha mucha gente necesitada le ha tocado, salió una señora que hacía dos años no podía comprar reyes a sus niños, y lloraba sin parar.
En fin otro año será.
Besos navideños variados

Obdulio de Oklahoma dijo...

El auténtico calor del público lo sientes cuando no eres un personaje mediático y te ganas al público de un pueblo con tu actuación. Los "vivas" y los "bravos" que salen de dentro es el mayor trofeo para un artista.
Pues sí, las "pirulinas" son refractarias al "riguroso frío", empequeñecen que es un primor.
Efectivamente, he oído que les ha tocado a personas que estaban verdaderamente necesitadas. Eso sí que es positivo.
¡Besos de premio gordo!

calimeroesmalo dijo...

Me ha pareceido muy entrañable la historia del teatro y las estufas Obdulio, ¡ Se portaron los espectadores!
¡ A ver onde coño hacen ahora eso y encima sin pedir reclamaciones o liarse a tirar sillas jajaja!
¡ Al amparo del calor de un buen abrazo le envio un saludo afectuoso en esta fría noche ( pero fría de cojones amos)!
¡ saludines!

Obdulio de Oklahoma dijo...

¡Es el puto frío siberiano, Don Calimero!... Bueno, en el momento de escribir estas líneas ha remitido un poco.
Así es, los recuerdos de un cómico suelen ser entrañables, porque sólo se recuerda lo entrañable y lo jocoso. Los malos momentos, que son muchos, se borran o se recuerdan muy difúsamente.
¡Abracines!