viernes, 24 de junio de 2011

Fuera de la ley

Manchester se despierta siempre con el sonar de sirenas policiales, de ambulancias y de bomberos. Rara es la madrugada que no oigo alguna de estas sirenas desde mi cama (La carretera está a unos 300 metros de donde vivo) Durante el día es incesante el paso de los vehículos de urgencia a velocidades de vértigo. Las patrullas de policía corren que se las pelan, sorteando el tráfico como en las películas de acción americanas. Nunca vi a la policía española correr tanto.
Los periódicos gratuitos están llenos de sucesos truculentos y las cárceles, al parecer, rebosan de inquilinos. Esta puede ser la razón de un proyecto de ley que ha levantado mucha polémica: reducir las condenas a un 50% Si se aprueba saldrían de las prisiones en este momento un montonazo de internos.
A la salida de Manchester, por la carretera que conduce a Salford, hay una antigua y vetusta prisión cuyos muros alcanzan una altura espectacular, impresiona contemplarla desde la calle.
Existe también la pequeña delincuencia, como en todas partes, la de los "chorizos" que afanan lo que pueden; en dos ocasiones he visto como sorprendían a alguien robando en tiendas; una de las veces se trataba de un vendedor de prensa marginal. En otra ocasión vi a una pareja de chicas, en pleno Picadilly Gardens, intentando robar la cartera de un matrimonio. Fueron sorprendidas y se dieron a la fuga entre risas. Sin embargo - ya lo conté en otro post - no se ve una sola vivienda baja que tenga barrotes en las ventanas. Sólo se observa escrupulosamente lo de alarma anti humos y los extintores anti incendios, "fare extinguisher" No es habitual que los cacos entren en las casas y sí son frecuentes los robos de coches. La afición a los coches, sobre todo a los deportivos descapotables, es común entre los ciudadanos ingleses, y, por supuesto, no se sustraen a este hobby los malos. Claro que, hay excepciones: El Príncipe Harry prefiere pilotar helicópteros Apache en Afganistán... con licencia para matar talibanes.
La guerra nos brinda una excelente ocasión para dar rienda suelta a nuestros instintos criminales sin posibilidad de castigo, a no ser que nos pasemos de malos y nos convirtamos en criminales de guerra. Particularmente preferiría robar un descapotable de lujo, a ser posible rojo, que es mi color favorito, pero me viene a la memoria lo de esa prisión siniestra que hay a la entrada de Manchester y se me quitan las ganas. Y a lo peor no sale adelante la ley de reducción de condenas y me tiro allí dentro más tiempo que Charles Manson. (Bueno, tanto no porque ya soy mayor) Y tengo entendido que en las cárceles no se puede conectar uno a Internet. Pues vaya plan!

2 comentarios:

El Periódico de El Prat dijo...

Pero en las españolas si. Luego pides el traslado y vacaciones en España, el sueño de todo ingles.
Por otro lado los ingleses siempre han sido muy ladrones, vease Gibraltar.

Obdulio de Oklahoma dijo...

Pues yo creía que no, que en las cárceles españolas no permiten el acceso a Internet. Otra cosa es que les permitan utilizar ordenadores para hacer cursos de informática, pero sin Internet.
Lo de Gibraltar es una pasada.
Abrazos!