miércoles, 8 de junio de 2011

Relatillos superficiales (Ultima entrega)

La venganza

"Vicente ALberto, aceptas como legítima esposa a Julia María y prometes amarla y respetarla, en lo bueno y en lo malo, en el dolor y en la enfermedad, hasta que la muerte os separe?..."
Pausa terrorífica. Los ojos de Vicente Alberto, segundos antes ojos de enamorado, están inflamados de odio. Le había resultado familiar su voz y ahora acaba de reconocerle.
Subítamente se arroja como un loco a por el cura y le da puñetazos y patadas con verdadera furia. Y de no ser por la rápida intervención de varios de los asistentes a la ceremonia, lo mata allí mismo.
Doce años atrás, Vicente Alberto era un niño de sólo diez añitos, una criatura inocente que en cierta ocasión topó con este pederasta, el sacerdote de su boda.


Matador

Iba a ser la mayor sorpresa científica desde que el Doctor Barnard realizase su primer trasplante de corazón. Lo hicieron en clandestinidad porque sus colegas les habían tachado de lunáticos. Y decidieron mostrar los resultados de la operación de la forma más perversa y sanguinaria.
Sonó el cohete anunciador del primer encierro de los sanfermines. Un toro se descolgó de la manada e inició una feroz carnicería, lo nunca visto!... Mató a docenas de corredores en cosa de breves segundos. La policía buscaba la manera de dispararle sin herir a nadie. El terror invadía la Calle de la Estafeta...
Era el cruel resultado de un trasplante de cerebro de ser humano a toro bravo.


Rubia peligrosa

Patxi Bengoa no era un poli cualquiera. Sus colegas le llamaban "Patxi el Sucio", e incontables méritos había hecho para tal apodo. Presumía de haber capturado al peligroso etarra Txomin Txacartegui, "Cagaandando", al que un juez mandó a prisión por una larguísima temporada.
Patxi dejó sus efectos personales sobre la mesilla de noche, la ropa tirada por cualquier parte y se entregó a la rubia excitante que acababa de conocer en el pub Nervión. Los muelles de la cama crujieron de inmediato.
La rubia había aprovechado un descuido de Patxi para desconectarle el móvil. Un instante antes de acostarse alejó la "pipa" de la mesilla.
La "legal" de ETA salió de la cama y corrió a abrir la puerta en cuanto oyó pasos por la escalera.
"Cagaandando" entró en la habitación y dijo: "Te lo avisé, txacurra de mierda!..." Y disparó cuatro veces sobre el cuerpo desnudo de "Patxi el Sucio"
Era cierto, Patxi le había dicho al etarra en el momento de detenerle: "Se acabaron tus asesinatos, etarra de mierda", y el etarra le había respondido: "Sólo me falta el tuyo, te mataré, txacurra!, juro que te mataré!"
Gracias a la bella Edurne, el poli no pudo atender a las llamadas de móvil en las que se le avisaba de la fuga carcelaria del asesino.

4 comentarios:

Obdulio de Oklahoma dijo...

And tomorrow...

Apócrifos a mogollón!!

El Periódico de El Prat dijo...

Tres historias de furia y violencia, como la vida misma.jejeje

Obdulio de Oklahoma dijo...

Así es, como la misma vida mismamente hasta hoy y lo que venga.
Saludos cordialísimos, señor director.

calimeroesmalo dijo...

Obdulio, me encantaría leer un libro con relatos de estos tuyos. Todas las historias que has escritos ( y que me he leído de un tirón pues he estado sin entrar tiempo) son geniales!!
( como apunte que en Euskera no tenemos c, la cambiamos por la k. Por lo demás muy, muy buenos)
Me encantan, eres un jodido crack ( perdona la expresión pero es lo k servidor piensa).
¡ Un abrazo!!!!!